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jueves, 30 de agosto de 2018


TAL PARA CUAL

             El teléfono sonó impaciente. Le había contagiado mi ansiedad por ese llamado que no llegaba desde hacía varias noches. No me decidía a contestar por temor a que no fuera él.       
            Lo había prometido. Lo había jurado. Pero pasaron ocho días y no cumplió. ¿Sabía ese hombre de la angustia en mi garganta, de los pies hablando rencores sobre el parquet, de la tinta agonizante de mis palabras en las ocho cartas escritas y no enviadas? Seguramente no, con su amor adulterado de domingo.
            Al quinto llamado atendí. Escuché su lengua negra de mentiras cuando dijo lo siento nena…tuve que viajar. Sin embargo, como prostituta en celo, compuse no sé cuántas frases ingeniosas y desde ese momento me recibí de farsante por migajas de un día a la semana.    
            Éramos tal para cual. Ilusos, creyendo que el otro iba a alimentar como fuego una esperanza de dos que ya languidecía.


jueves, 12 de abril de 2018


UNA FAMILIA DE CUENTO

              El Circo Argentino desarma su carpa por falta de público.
              Blanquita tiene 15 años y siete hermanos que la aman. Al morir sus padres en un accidente, quedaron solos. Hasta ayer, los más grandes mantenían económicamente a la familia porque trabajaban como payasos en el Argentino. Todos son enanos, menos ella.
              Blanquita es alta, pelirroja natural, buen cuerpo. Ahora deberá procurar el sustento y su príncipe azul tendrá que esperar. ¿Para siempre? se pregunta mientras sube al auto en la zona roja de la ciudad.


jueves, 15 de marzo de 2018


SIMULADORES

Todos lo saben, incluso yo. Una y otra vez repetirán las mismas palabras, idénticos gestos sin compromiso, las miradas, los espacios de silencio. Ahora entrarán Silvia y Roberto. Jorge y Ana María -los hijos mayores- y Miguel Ángel -el tío- y se ubicarán alrededor de la mesa. Las acciones, el cambio, las carreras de caballos, la Ferrari nueva… Y por debajo, un miedo abrasador que no van a expresar ni revelarán. Hasta que aparezca la policía a llevarse a Roberto.
Todos saben. Todos tiemblan. Pero hoy como siempre hablarán de cosas sin importancia.
Yo también mantendré el secreto.


martes, 27 de febrero de 2018

ABSUELTA DE PECADO

            Rodeada de mujeres oscuras día y noche, el hábito esconde sus formas femeninas, sus movimientos livianos y mudos; pero el roce de la tela negra contra sus piernas al caminar sumado a la presión constante  de la fajasas, aterradoras como todo lo desconocido. alrededor del pecho, le generan sensaciones voluptuosas
            Ni el silicio ni la confesión semanal calman su culpa o su placer.
            En secreto, se depila desde la ingle hasta los tobillos y acaricia sus axilas anónimas en la austeridad de su celda. Afiebrada, imagina brazos amarrándola, bocas pegadas a su cuello huérfano de sol, manos enredadas en el pelo negro que dejó escondido y largo contra todas las reglas.
            Es célibe pero ya no es casta.
            Desde hace días mira al Cristo como quien adora al desnudo David de Miguel Ángel. Después de diez años de rezo y votos, ha llegado a la conclusión de que la alianza en su dedo le da el derecho a sentirse mujer. No confiesa, no habla, ya no sufre; ha aceptado el deseo y la placidez de ser esposa de ese hombre en la cruz.
            Aunque sea polígamo.




sábado, 20 de enero de 2018

AQUÍ Y AHORA

Mi vida había sido una penosa sucesión de frustraciones, orfandad,  pruebas  fallidas, interminables duelos y dolores físicos torturantes, que de tan conocidos se habían convertido en  mis dulces y leales compañeros.
El último año, al regresar de un retiro monacal voluntario en el que medí el completo vacío de mi existencia, creyendo -ilusa- que no habría nada peor, encontré mi casa ardiendo y conocí algo más cruel: la indigencia.  Vagaba por las calles con lo puesto y descubrí que aún se podía caer más bajo. Comía si daba a otros unos minutos de mi cuerpo, ausente de emociones. Sola, sin siquiera un perro que me ladrara, añoré amistades engañosas de la adolescencia, hombres abusadores de la juventud e internaciones en los que para mí eran nidos de cemento y cristal. En ese entonces todavía tenía un nombre propio que ya estoy olvidando y sentimientos que se van adormeciendo poco a poco.
El mes pasado encontré una paloma herida en la plaza; la curé con mis manos calentadas a soplo, y recibí de ella una fidelidad simple, sin palabras ni exigencias.
Ayer comprendí que al hacerme cargo de ese pequeño plumaje, había entrado por primera vez en un aquí y ahora perfecto y siempre diferente: incapaz de traicionar porque es presente absoluto.
Cuando la paloma voló, como volaría un hijo, al fin conocí la riqueza del instante fugitivo.

martes, 9 de enero de 2018

INTERCAMBIO

            Con dificultad introduje la llave: era la correcta.  Abrí la puerta y tanteé la pared, buscando el contacto de la luz, que no pude encontrar. Todo giraba. Volví a cerrar la puerta y di unos cuantos pasos, inseguro. Había una mesa y una lámpara. Siguiendo el cable llegué a la perilla. Una luz azulada iluminó el rincón. Sentía vértigo y ganas de vomitar. Abrí la primera puerta a la izquierda. El baño. Largué una mezcla repugnante de vodka, naranja, menta y gin. Borrosa, vi una cara con barba crecida en el espejo. Era yo. Me arrastré por la sala buscando la puerta del dormitorio. Lo único que quería era acostarme. En penumbras arrojé los zapatos y casi sin equilibrio ni pantalones, aparté las sábanas y caí sobre el colchón. Un brazo enlazó mi cuerpo. Al rato, caricias desconocidas se adueñaron de mis deseos.

              Todo resultó extraño y seductor. Pero no  tenía interés en conocer la cara de ese hombre que dormía a mi lado.              ¿Qué estará sintiendo mi mujer, en nuestra cama, en nuestro departamento, recorrida por manos femeninas, las mismas con las que en la barra de aquel bar de mala muerte los cuatro intercambiamos llaves y direcciones? 

sábado, 30 de diciembre de 2017

DIVERSIÓN SIN PRECIO

            Entre las cuatro y las cinco de la tarde en la plaza, caíamos las dos al mismo tiempo y nos elevábamos también juntas. Las hamacas estaban bien niveladas. Nuestras risas estrepitosas e infantiles ocultaban cualquier diferencia entre dos nenas de siete años. Antes de que oscureciera, ya cansadas de hamacas, subibajas y tobogán, debíamos separarnos.
            Yo quería que la tarde de invierno nunca se acabara; ella lo mismo.
            Mi niñera de delantal bordado y resplandeciente, que leía bajo un árbol, se acercaba entonces al arenero, me sacudía la pollera escocesa tableada y me daba el chocolatín habitual.
            La hermana mayor de mi amiguita, que no tenía más de doce años, temblando de frío, con sandalias y los brazos al descubierto, venía corriendo de la frutería donde trabajaba, le sacudía la ropa gastada, le ponía su pulóver agujereado y unas zapatillas viejas sin cordones que se le salían al caminar.
            ¡Chau...! ¡Chau..!. ¡Hasta mañana! ¡No faltés!
            La niñera jamás me dejó compartir el chocolatín con mi amiga: ella nunca se enojó

viernes, 15 de diciembre de 2017

CÓDIGOS

            Le sirvió un mate dulce y espumoso. El gaucho Méndez no dijo nada, miró pa’arriba desinteresado. Sabía, como buen pampeano sureño el significado que tenía: la Rosario estaba muerta de amor por él. Pero el corazón del hombre pertenecía a otra. Cebó él y se quedó oteando las nubes negras que corrían hacia ellos como zainos desbocados.   Se viene la lluvia —dijo y le alcanzó el mate frío. La paisana supo que la rechazaba.

 —Ahora déme un amargo y váyase pa’dentro; no se me vaya 

a mojar ni de arriba ni de abajo… Yo ya me voy pa’l rancho; 

se está haciendo tarde y su hermano no llega.

            La paisana pa’rematar la conversación le dio un mate 

seco, dando por terminada la relación amorosa que en verdad,

nunca había empezado.

viernes, 24 de noviembre de 2017

NOCHE DE MILONGA

       Él cabecea. Ella asiente. Desde mesas distantes caminan para encontrarse en el centro de la pista. Piernas, tacos, manos, cuerpos que se rozan levemente al ritmo de la orquesta; se retiran, se acercan, todo en un mismo tango. El brazo de él la sujeta por la cintura y el dedo pulgar, como flecha, indica el guión tantas veces repetido y otras tantas, nuevo. Ella abandona su brazo sobre el hombro del compañero. Dos manos en suave contacto. Rostros que parecen mirarse intensamente y, sin embargo, no se ven. Simulan deseo, rechazo, intimidad al dibujar la geografía sobre el piso que cuenta una historia: dos desconocidos encontrándose y estudiando sus cuerpos, sin palabras, sin suspiros.

      La música termina y las piernas enajenadas, vuelven altivas a sus mesas.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

REPOSITOR

La ausencia de Pilar, castigo torturante aunque merecido, le niega el sueño y el hambre, pero anima su imaginación: seguirla, disculparse, rogarle, perseguirla, acosarla, acorralarla y violentarla hasta conseguir doblegar esa firme decisión de abandonarlo. Ella no es (ni nunca fue) mujer de dudas. Él, en cambio, es un vacilante. Ese constante ir y venir emocional le hizo creer que podría traicionarla rompiendo un compromiso sin papeles, pero compromiso al fin.
Cuando aquel día ella subió al auto, dejándolo sin palabras y con las manos vacías de dos años de compartir mates, no había lágrimas en la despechada que se iba. Él era quien lloraba su propio terror a la soledad.
Cuando no la vio más al doblar en la esquina, recostado en la puerta, recordó con amargura las mezquinas excusas que durante meses le había dedicado triunfador, al volver de hoteles alojamiento.
Hoy, después de una semana, todo lo imaginado quedó sólo en eso. Recriminándose el triste final, no pudo siquiera comer esa tarta solitaria y seca que ella había dejado en la heladera. Todo un desperdicio, como el último tiempo.
Aulló como simio solitario, pero sin ruido. Al fin de cuentas concluyó, debía comportarse como cualquier ser humano: Pilar no era la única mujer en el mundo. No lo dudó ni por un momento. Un clavo saca otro clavo.

Salió a reponer víveres para la heladera.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

LA ETERNA DISCONFORME

LA DISCONFORME

La disconformidad (RAE: oposición, desunión, desacuerdo en los dictámenes o en las voluntades) es el tema en cuestión de la novela Contra Todo escrita por Marea Roja, recientemente fallecida. Es una obra evidentemente autobiográfica que se editó por primera vez en 1978, cuando la autora ya tenía cincuenta y seis años de edad. Ese sentimiento, que la mantenía en constante rebeldía contra el mundo, motorizó su existencia durante más de noventa años; era tan fuerte en ella como puede haberlo sido el optimismo, la ilusión, la utopía en un idealista. Sin embargo, Marea se oponía y se rebelaba ante todo sin proponer nada.
Cualquiera sabe que los momentos felices son los más deseados aunque los más cortos. Marea tenía tanto material en sus crónicas de viajes acerca de todo lo que consideraba malo, incorrecto, decadente y ruinoso en el planeta, que era una línea negativa sin un punto y aparte.
Contra Todo es una novela de protesta individual, desaliento y escepticismo.
El corazón de este libro es lo que el lector deberá tomar como tarea a desentrañar. El enigma que plantea Marea Roja resulta ser una simple pregunta: ¿Qué la hizo vivir casi cien años, no pegarse un tiro y morir desangrada?

Después de haber transmitido tanto pesimismo, paradójicamente se quedó dormida para siempre con una plácida sonrisa en los labios. 

domingo, 22 de octubre de 2017

TODO PASÓ COMO EL VIENTO

                   Está atardeciendo. Dejó flotar en el aire las palabras junto con el  humo dulce del tabaco de pipa que fumaba, primerizo. Se acurrucó sobre ese madero rústico donde los pescadores habían disfrutado de largos silencios de espera.
                   Ella no contestó. Su mirada aceptó el acercamiento de los cuerpos.  Tomó la mano del joven que ya amaba y la apoyó sobre su vientre virgen. Se besaron sin vergüenza mientras la sinfonía de las aves del río iba apagándose. Encendidos, sus sexos iluminaron la noche.
                  
                   La sedujo la primera semana, la tuvo en la siguiente, y la dejó sin misericordia, sin himen y repleta, un mes después.
                   Ella nunca volvió al muelle.
            Él se convirtió, de adulto, en un consumado fumador de pipa

jueves, 5 de octubre de 2017

UN MISMO FAROL, UN MISMO LLANTO

            La noche la sorprende bajo la penumbra del mismo farol, ese donde él le estampó el primer y último beso francés. Entonces se sienta contra la columna de hierro, con los brazos enlazados a sus rodillas y se le vienen miles de imágenes: el jean deshilachado, la remera de los Ratones y esos ojos…esos ojos húmedos en los que veía, embobada, su propio rostro. Y no puede evitar derramar unas lágrimas a modo de veintiuna salvas de cañón por ese amor de alto voltaje, que ahora sólo humeaba agonizante.
            ¡Qué tiene que aprender? Quién sabe… a veces no se aprende nada; y también está bien.
            Por eso se consuela con un cabsha y se tira en el sofá junto a su persa dispuesta a mirar una vieja película. Se pregunta: ¿cómo puede ser que la primera imagen sea la de una chica sentada contra una columna de hierro, la de un farol, con los brazos enlazados a sus rodillas, llorando?
            La realidad imita a la ficción.



jueves, 28 de septiembre de 2017

JARDÍN JAPONÉS

                               Ella, delicada y obediente, sabe preparar un simple lecho sobre el piso, armar las flores y las ramas de bambú en un ikebana que siempre cuenta una historia. Silenciosa, cocina el arroz y los brotes como ninguna otra. Canta melodías sin tiempo y enseña a sus hijos el respeto y la calma. Del otro lado del jardín, más allá de las rocas, los arbustos, el lago con sus peces saltarines, una casa de techos y lámparas de papel rojo cobija a las geishas. Su hombre las visita. La esposa no siente celos. Aprendieron desde niñas secretos que sólo ellas conocen: complacen su cuerpo, alimentan su mente con historias y tocan instrumentos que esa sencilla mujer no pudo nunca tener entre sus manos. Dan a su esposo un amor refinado que nadie puede igualar. Ella lo sabe y sonríe dulcemente cuando él vuelve al nido de sus brazos. No puede sentir celos de quienes lo alegran. Tanto y tan fuerte es su amor.

domingo, 3 de septiembre de 2017

MÚSICA INTERNA

            La música resbala por mi piel. En su temerario caer sin paracaídas desde el cuero cabelludo, se me engancha en las pantallas marcando un ritmo paralelo,  interior y mágico. Cada redonda es una burbuja de lento arcoiris; cada blanca, una estrella que resplandece aún mucho después de muerta; cada negra un agujero, esponja de energía que sorbe la memoria; las corcheas bailan con desparpajo en un carnaval sonoro, mientras sus hijas semicorcheas saltan de agudos a graves, rebeldes y animosas; fusas y semifusas corren de la coronilla hasta los pies a inatrapable velocidad como si la distancia fuese cósmica. Quiero seguir respirando en el seis por ocho y empieza el ahogo. No logro mantener el compás; imagino que desaparezco en el universo con cada sonido.
            Música, prodigio maravilloso que me expande y libera sin que persona alguna se dé por enterada

Escritosdemiuniverso

Este blog es como ese universo que construyo día a día, con mis escritos y con los escritos de los demás para que nos enriquezcamos unos a otros. Siéntanse libres de publicar y comentar. Les ruego, sin embargo que lo hagan con el respeto y la cultura que distingue a un buen lector y escritor natural.



“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído…”
Jorge Luis Borges



Escritura

Escritura
esa pluma que todos hubiéramos querido tener entre nuestros dedos