Mostrando entradas con la etiqueta Escribir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escribir. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de febrero de 2016

CONSEJOS PARA UN ESCRITOR/A NOVEL

4 consejos esenciales para un escritor novel

1-. Sigue tu instinto.

No asumas que hay alguna ruta prediseñada que los escritores deben seguir para llegar al éxito.  Ser escritor novel no es facil pero, tienes que hacer lo que mejor te funcione a ti. Escucha las voces de tu cabeza y aprenderás a mejorar tu intuición con el paso de tiempo. A veces pensarás que vas por el camino correcto con un proyecto literario y te darás de bruces contra la realidad, otras verás como tu creación crece de forma espectacular sin haberlo esperado. Si quieres dedicar gran parte de tu tiempo libre a escribir, debes saber que para esta profesión no existen caminos de ladrillo amarillo.

2-. No imites.

No imites a otros, no intentes parecerte a tus ídolos: sé tú mismo. Aunque seas un escritor novel, no quiere decir que no seas escritor. Lo eres. Busca tu propio estilo, el enfoque que solo tu puedes darle a una historia, eso es lo que la hará diferente al resto. Se puede escribir sobre un mismo tema de un millón de formas diferentes y encontrar esa esencia que llevas dentro te llevará bastante tiempo. Esto es algo así como no, vivir la vida de otra persona. Vive la tuya.

3-. Sé tú mismo.

No escribas por satisfacer al mercado. Debes de ser tu mismo y encontrar tu forma de escribir. Hay que entender que no se puede gustar a todo el mundo, pero a los que consigas llegar, estarán contentos contigo y tu debes sentirte orgulloso. Mira, yo —sirviendo humildemente de ejemplo—, cuando empecé este blog no tenía nadie quien me lea; tuve tentaciones alocadas de dejarlo, de seguro corrientes de modas y tendencias, pero sabes, al final me di cuenta que quería escribir por gusto. Yo no escribo en este blog para ganar dinero — eso viene solo—, yo escribo porque me gusta y nada más. Después de seguir esto, hoy por hoy, tengo mucha gente que me lee. Por ejemplo tú, y eso me llena de orgullo y satisfacción.

4-. Formación

No descuides tu formación. Es fantástico tener una capacidad innata, como puede ser el caso de la escritura. Sin embargo todo diamante en bruto necesita ser pulido con tiempo, esfuerzo y …mucha lectura. La mejor forma de depurar tu estilo es leer a los clásicos y a los contemporáneos. No comentas errores ortográficos, trata de buscar la perfección en tus creadores, no te conformes con menos. Creo que está bien claro verdad este punto. ¿Sí? Perfecto si ese así.


martes, 25 de agosto de 2015

LA ESCRITURA A MANO

La enseñanza de la escritura caligráfica a debate

Escribir a mano es cada vez menos habitual en la vida cotidiana de los ciudadanos. En una sociedad moderna como la nuestra, en la que se persigue la rentabilidad por encima de cualquiera otra razón, muchas voces se preguntan si merece la pena enseñar la escritura caligráfica en la escuela o si no sería mejor arrinconarla para siempre y que los niños aprendan a escribir directamente con el teclado digital. El debate está servido.

En Finlandia ─un ejemplo a seguir en su buen nivel educativo─, a partir del curso 2016/2017, van a sustituir el aprendizaje de la escritura a mano caligráfica por clases de mecanografía en el teclado QWERTY (conocido así por las cinco primeras letras de la primera fila del teclado). Es necesario matizar que lo que se proponen es eliminar los ejercicios de caligrafía, no de escritura. Los niños aprenderán a escribir a mano, pero no a perfeccionar la cursiva ni la escritura manuscrita. Minna Harmanen, del Consejo Nacional de Educación, reconoce que se trata de una importante transformación social, puesto que el ordenador se encuentra más ligado que el papel a la vida cotidiana de los niños.
En Estados Unidos, llevan tiempo con el experimento. Desde que implantaron los Common Core Standards en la mayoría de los estados. Los alumnos trabajan la escritura hasta los siete años y se les exige que sea legible y, a partir de esa edad, los profesores se ocupan de que aprendan a teclear lo más rápido posible. En el resto, el aprendizaje de la escritura manual en la escuela es opcional, a pesar de que las experiencias pilotos del “todo digital” llevadas a cabo en “liceos del futuro” de Filadelfia han tenido resultados catastróficos.
Un estudio canadiense publicado en agosto 2013 en Computers & Education ha denunciado los efectos negativos que el sólo uso de la pantalla acarrea en la memorización y concentración de los estudiantes, a partir de un test realizado con alumnos en el que unos tomaban apuntes a mano y otros en su portátil. Quizá sea porque la escritura a mano implica un movimiento fluido, casi sin interrupción, lo que provoca que el pensamiento se vuelva también fluido.
En Franciael debate acaba de empezar. La gente todavía escribe a mano. En 2103 se vendieron siete tarjetas postales por persona y año, frente a las ocho de la década de los 90. La escritura manual ocupa un lugar importante en la tarea diaria de los alumnos. Si bien los niños utilizan cada vez más los dispositivos electrónicos, los exámenes se escriben casi siempre a mano. Salvo raras excepciones de aprendizaje precoz con el teclado, los chavales dedican mucho tiempo a aprender el abecedario y a trazar las letras. De hecho, muchos jóvenes continúan elaborando sus fichas a mano, ya que eso les ayuda a sintetizar y a memorizar.
Enrique Dans (profesor de Sistemas de Información en IE Business School desde el año 1990) no tiene ninguna duda a favor de la tecnología: “En la educación, junto con la caligrafía, deberían caer muchas cosas más. El uso del papel, por ejemplo, debería reducirse hasta convertirlo en algo residual. Los libros, como ya he expresado en otras ocasiones, deberían ser sustituidos por la red, por repositorios de conocimiento interconectados y por la enseñanza del razonamiento crítico que permite cualificar fuentes de información, porque no se puede enseñar a los niños que el conocimiento está en un soporte cerrado entre dos tapas de cartón”.
Pero los estudios científicos parecen decir otra cosa. Investigadores de la Universidad de California han comprobado que escribir a mano obliga al cerebro a trabajar a pleno rendimiento, lo que fomenta la creatividad y mejora la comprensión. El aprendizaje caligráfico trae consigo de forma implícita dos características que ayudan a la adquisición mental del lenguaje: la direccionalidad (camino que sigue el bolígrafo para trazar la letra) y la fragmentación (la separación de palabras).
Estudios neurológicos y psicológicos posteriores sobre los procesos de aprendizaje han determinado que el cerebro se relaciona mejor cuando se escribe a mano que cuando se hace en un teclado. La investigación llevada a cabo por Karin H. James y Laura Engelhardt de la Universidad de Indiana deja claro que el procesamiento de las letras en el cerebro se realiza de forma más adecuada cuando estas se escriben a mano.
Cuando se usa el bolígrafo, la mente lleva un ritmo más lento, lo que hace que se comprenda más lo que se escribe y, por lo tanto, se asimile y permanezca en la memoria. Esto queda corroborado por otro estudio realizado por dos científicos psicológicos ─Pam Mueller de Princeton y Daniel Oppenheimer, de la UCLA─ y publicado en Psychological Sciencelos estudiantes que cogen apuntes por ordenador realizan la acción maquinalmente, copian tal cual lo que oyen, pero no lo digieren, aunque los autores de este artículo lo hicieron a mano en su momento y sólo adquirieron conciencia de lo que habían copiado cuando los pasaron “a limpio”.
En general, muchos de los beneficios de escribir a mano derivan simplemente de la mecánica de trazar letras. William R. Klemm (profesor de Neurociencia en la Universidad de Texas) dice que la escritura en cursiva hace a los niños más inteligentes: “Mediante el aprendizaje de la escritura en cursiva, el cerebro desarrolla una especialización por áreas que integra la sensación, el control del movimiento y el razonamiento. A diferencia de la escritura en el teclado y la práctica visual, según estudios de tomografías del cerebro, diversas áreas del cerebro se co-activan durante el aprendizaje de la escritura en cursiva”.
Como todas las discusiones de este tipo, al final será la evolución de la sociedad y de la tecnología la que sentencie. Nosotros, quizás por una visión romántica del tema, pensamos que la enseñanza de la letra cursiva no desaparecerá, sino que alternará con la tableta y el ordenador, aunque sólo sea por seguridad, ya que los dispositivos electrónicos fallan a veces o carecen de cobertura. Pero no cabe duda de que la tecnología está a nuestro servicio y tiene mucho que aportar al aprendizaje de las habilidades que el ciudadano requiere para tener un sitio en la sociedad.

domingo, 17 de noviembre de 2013

PARA PENSAR CON FRANCISCO CONCEPCIÓN

La tiranía de los escritores

escritores, egoista, soñador,
¿Qué pretenden 
los escritores de los lectores?
Son muchos los calificativos que han recibido y siguen recibiendo los escritores. Mi mujer los define, con guasa, como seres solitarios, de carácter agrio, fumadores con ceniceros llenos de colillas, sentados tras una máquina de escribir antigua y escribiendo habitualmente en un escenario/ambiente muy barroco y recargado. Y aunque se cabree conmigo por la revelación: un poco vagos. Repito que es una fotografía irónica que hace ella y juntos nos reímos. Pero es muy cierto que es una imagen muy estereotipada y extendida de los escritores.

Yo trato de decirle que escribir es un trabajo duro. Que cuando yo escribo llego a sudar, a cabrearme, a excitarme sexualmente y hasta odiar y querer a los personajes. Y que escribir no es un acto tan agradable como parece. Que realmente agota. Conozco a pocas personas que puedan escribir más de tres horas seguidas.

Los escritores son (somos) unos tiranos y unos egoístas

1.- Canivalizan el tiempo (la vida) de los lectores.
¿Cómo te sientes cuando alguien te pide que le regales dos o tres días de tu vida? Pues eso es lo que pretenden los escritores. Que le dediques al menos 15/20 horas de tu vida a tiempo completo, que es la media que tardamos en

leer un libro. Pero ese tiempo que le regalamos a un escritor leyendo su libro, no es un tiempo barato, es un tiempo exclusivo. No puedes hacer otra cosa simultáneamente. Ni conducir, ni caminar, ni ver la Tv, ni hacer otro trabajo, ni escuchar a tu pareja... Exclusividad. Pocas acciones nos requieren de tal manera como el leer un libro.

2.- Que paguemos por su libro.
El escritor pretende que paguemos por su libro. Algo evidente. El precio medio del libro de papel en España es de 20 euros. Digo esto pues ya resulta muy fácil piratearlo. Y algunos lectores son incluso capaces de decírtelo, que lo van a bajar.

3.- Aceptar sus condiciones de juego y que seamos cómplices.
El lector tiene que acatar las condiciones que propone el escritor. Si el autor dice que un personaje vuela, debemos aceptar su propuesta. Es lo que sucede si leemos supermán. Debemos ser condescendientes con el ofrecimiento que nos hace, de lo contrario nos salimos del mundo, de la historia, del escenario... que nos propone y dejamos de creernos lo que nos relata. Nos pide descaradamente que seamos su cómplice.

4.- Crítica y transmisores.
Un autor lo que pretende es que el lector disfrute con la lectura de su novela y por lo tanto que posteriormente la critique positivamente, que se convierta en transmisor de sus excelencias. Actualmente cualquier lector dispone de un altavoz (Twitter, Facebook, foros, blogs...) para encumbrar un libro o tirarlo por los suelos. Esto algunos autores lo tienen muy claro.


Resumiendo:

Creo que los escritores, en ocasiones, no somos conscientes de lo mucho que le pedimos a los lectores. Y algunos abusan cuando escriben uno de esos ladrillos de novecientas páginas.

Por cierto, ¿sabes cual es el libro más largo del mundo?

Yo solo he reseñado algunos puntos por los que pienso que los escritores pueden “tiranizar” a sus lectores. Pero seguro que a ti se te ocurren más. Compártelo.

Los lectores (yo también lo soy) tampoco somos unos angelitos. También exigimos a los autores y somos unos tiranos. Pero de ello hablaré en otra entrada.

sábado, 9 de febrero de 2013

¿VIERON QUÉ DIFICIL ES ESCRIBIR CON FRASES HECHAS Y LUGARES COMUNES?


LA GOTA QUE REBALSÓ EL VASO
¡Ya estoy harto! Soy bueno pero si me buscan puedo perder los estribos. En cambio mi hermano tiene más paciencia que un santo. Se aguanta cualquier cosa. Los que no nos conocen dicen que somos como dos gotas de agua. Pero yo soy duro como piedra, no ando con rodeos y tengo una salud de hierro. En casa me llaman el Diablo. Algunos andan por ahí diciendo que me falta un tornillo. Él, el Santo, en cambio, habla por los codos, a tontas y a locas, se muere de risa de todo pero también llora como una Magdalena, el debilucho.
Estaba lloviendo a cántaros y como no nos dejaban salir a la calle, nos quedamos con los del cole en la pieza, como sardinas en lata. También, éramos ocho. Cuando paró le pedimos permiso a papá para ir a jugar al patio. ¿Y qué hizo? Nos mandó a freír churros. Que si no lo obedecíamos nos iba a poner el culo como un tomate; tiene la mano muy larga y yo no sé por qué pero siempre anda con un humor de perros. Yo puse cara de poker, pero la verdad es que se me hizo un nudo en la garganta: no me gusta quedar como un pelota frente a mis amigos. Mi hermano parecía no tener vela en este entierro,  y siguió contando los mismos chistes verdes de siempre para romper el hielo que se había formado con los gritos del viejo. Estaba diciendo salvamos el pellejo justo cuando entró la abuela a la pieza.
Aunque es más vieja que Matusalén, dijo: ¡Borrón y cuenta nueva, hijo! Hay que tener mucha paciencia con los chicos. El viejo, que es su hijo, puede ser cualquier cosa, pero con la madre se pone como un flan. Ella siempre tiene la sartén por el mango, no sé cómo hace. Y empezó a comernos a besos, y yo secándome la cara porque la sentía mojada y no me gusta; sé que lo hace porque es un pedazo de pan por eso lo aguanto. Además venía con una torta de frutillas y crema para chuparse los dedos. A los chicos se les hacía la boca agua.
La cosa fue así: nos llevó a todos al patio, no vio lo mojado que estaba y se cayó. Gritaba y lloraba todo junto. Yo la escuché decir que arrastra su enfermedad del reuma como una cruz.  Me asusté. Mi hermano también. Fuimos como un tiro a buscar a papá, y la levantó. Menos mal que la abuela tiene más vidas que un gato que si no, estábamos fritos: el viejo que no anda con rodeos, seguro que nos colgaba el sambenito, y la salida al patio nos iba a costar un ojo de la cara: penitencia por dos o tres semanas y prohibido jugar a la pelota después del cole.
Mi hermano que se hace el angelito pero no tiene un pelo de tonto salió diciendo que él se comprometía a cuidar a la abuela hasta que dejara de dolerle. Santas pascuas. Todo resultó bien  al fin y al cabo, pero me sentí como agua de otro pozo; yo, que siempre doy la nota,  tengo que ir con pies de plomo desde ese día. A mi viejo nadie le saca de la cabeza que la abuela se cayó ¿por culpa de quién? Del Diablo 

jueves, 7 de febrero de 2013

SIGO CON LOS APORTES INESTIMABLES DE LAURA

Narrativa tradicional:

Tiempo: Es cronológico. Se especifican las horas, los días de la semana, los meses, los años, la continuidad de las estaciones. El desarrollo del argumento es básicamente lineal.

Espacio: El narrador crea el espacio antes de elaborar la trama. Las descripciones son minuciosas. Nada queda por conocerse. Predomina el espacio abierto.

Principio. El narrador motiva el tema que va a desarrollar. Prepara y ordena desde las primeras palabras los hilos de la trama.

Final: Es cerrado porque todo se ha dicho ya. No se puede deducir ni agregar nada. Es una obra concluida.


Narrativa actual:

Tiempo: Se quiebra el tiempo cronológico. El pasado se alterna con el presente y con el futuro. Avances y retrocesos van creando una especie de caos argumental.

Espacio: El personaje vive el ambiente que lo rodea desde su interioridad. El espacio nace de él. Las descripciones son parcas, imprecisas, predomina el espacio cerrado.

Principio: La obra casi siempre comienza in media res, es decir en la mitad de la acción, cuando ya han ocurrido algunos hechos.

Final: Es abierto ya que carece un final concreto. Habrá tantos finales cuantos lectores la lean. La historia se va escribiendo continuamente.

martes, 5 de febrero de 2013

NARRATIVA TRADICIONAL Y ACTUAL: un aporte muy útil de Laura, compañera del Taller-Palabras

Narrativa Tradicional:

Narrador : Omnisciente, es decir, asume el papel de un Dios que lo sabe todo. Es pintor fiel de la realidad que lo rodea.

Lector: es observador pasivo de los sucesos narrados. Simple receptor. No tiene libertad para sobrepasar los límites precisos que le presenta el narrador.

Trama: Se narra un acontecimiento en que la introducción, nudo y desenlace temático de la historia están claramente definidos. El orden de los capítulos conforman una estructura lineal y cronológica de los acontecimientos.

Personaje: Sabemos todo acerca de él: nombre, apellido, ascendencia, costumbres, trabajo, relaciones. Lo conocemos moral y físicamente. Actúa impulsado por el narrador. Es descrito de afuera hacia adentro. Por lo general son personajes estereotipados, es decir que más o menos todos reaccionan de igual manera ante una misma circunstancia.


Narrativa actual

Narrador: Es limitado tanto como testigo o como protagonista. No lo sabe todo sino solo lo que (como pasaría con un ser humano de verdad) desde su perspectiva ve, siente, escucha y piensa. Presenta la realidad que le ha tocado vivir y una ruptura con esa realidad que pasa por la subjetividad de cada personaje. 
La historia no se termina con la última página sino que la historia propone una reflexión sobre el o los temas presentados.

Lector: Su participación durante la lectura de la obra es vital, completa. Es lector, autor, personaje y crítico. Tiene libertad para re-crear el mundo narrado de acuerdo a sus propias vivencias (interpretarlo y no darlo por hecho). Es parte del juego. Es un lector preparado, como parte de un todo, para entender, para decodificar la obra.

Trama: Introducción nudo y desenlace deben ser descubiertos y ordenados a la manera de un rompecabezas. Su estructura se asemeja un zigzag.

Personaje: Sabemos poco acerca de él, a veces ni siquiera su nombre ya que lo más importante es su retrato moral y psicológico que aparece fragmentado y por lo tanto, como lectores, debemos reconstruir. Se conduce mediante acciones y pensamientos que lo van mostrando de adentro hacia fuera

domingo, 29 de enero de 2012

MARCELO DE MARCO NOS DA CINCO PUNTOS DE PARTIDA PARA CREAR


1. Para hacerle frente a estos tiempos, nada mejor que darse el lujo de crear.
2. Sólo escribiendo se aprende a escribir. Escribiendo y corrigiendo, hasta que lo escrito nos represente.

3. Quienes rinden culto a la espontaneidad, sin ir más allá de lo que les salga, no irán más allá de lo que les salga.
4. Jamás se deberá intentar escribir de acuerdo con recetas o moldes prefijados. Tal cosa no existe, no tiene nada que ver con la verdadera creación.
      5. El acercamiento a la literatura significa un desgarrante acto de felicidad. Si un hombre necesita crear (por desesperación, no por dinero o fama) y logra dominar su estilo para dar forma a sus sueños más escondidos, será un artista singular, único, irrepetible.

Publicado en Tierra de Trampas

martes, 8 de noviembre de 2011

EL OFICIO DE ESCRIBIR - ALMUDENA GRANDES

De hecho, nadie que no esté en su lugar tiene por qué saberlo. Cada uno conoce su oficio, y el suyo consiste en pasar horas y horas delante de un cuaderno o de una pantalla, escogiendo, pensando, puliendo palabras, durante una jornada laboral semejante a la de los trabajadores de cualquier otro sector, aunque a veces, al final de una novela, puede llegar hasta diez, once horas diarias. Y esto, siete días a la semana, todas las semanas de todos los meses que caben en tres, o en cuatro, o en cinco años. No pretende proponerse como heroína, todo lo contrario. Es consciente de ser una privilegiada, porque no concibe una vida mejor que ésta. Pero el precio de su privilegio no es otra cosa que su trabajo.

El resultado es un objeto que cuesta menos que un cartón del tabaco que fuma. Un libro que ocupa espacio, pero que no se apaga, no se avería, no se funde, no se rompe cuando cae al suelo ni hay que recargar. Un libro que se puede llevar en el bolso, doblar, subrayar, marcar, prestar y releer infinitas veces. Ella lo sabe porque ahora mismo tiene la mesa llena de libros, sus páginas erizadas de etiquetas de colores, párrafos subrayados, márgenes anotados, anotaciones también en las guardas. Cuando necesita alguno, lo identifica de un vistazo, un fragmento inapreciable del tiempo que tarda en escribir “dentista 5 tarde” en la agenda de su móvil. Los libros tienen lomos, colores, portadas. Y algo más.

Un libro no es sólo el fruto del trabajo de su autor. Más allá del texto, trabajan un editor, un diseñador, un corrector de pruebas, un impresor, un distribuidor, un agente, un equipo de promoción, otro de marketing, las secciones de Libros de los medios de comunicación, y al final, un librero. Si desaparecen los libros, y permanecen sólo los archivos de texto que los originan, desaparecerán todos estos sectores. Y no se trata sólo del número de trabajadores que habrán perdido su oficio, ni siquiera de que un mundo sin editores en quienes confiar ni librerías que colonizar sea más feo, más inhóspito que el nuestro. Lo peor es que alguien, sin duda, saldrá ganando.

Siempre que lucha la KGB contra la CIA, gana al final la policía, cantaba Joaquín Sabina hace algunos años. Y será la policía quien se lleve el dinero que dejen de ganar quienes trabajan por amor a los libros. Será una policía privada, desde luego, e informática. Porque los piratas siempre están donde más dinero se gana, y en el momento en que los autores se vean obligados a enviar su texto directamente a los lectores que quieran pagar por él, florecerán los sistemas de blindaje, los cortafuegos, las obras maestras del software antipiratería. Así, unos y otros se harán el juego mutuamente, y ni siquiera eso será lo peor.

Cuando desaparecen las condiciones imprescindibles para que se desempeñe un oficio, ese oficio desaparece. La creación literaria no morirá, pero llegará malherida a la última etapa del proceso. La tranquilidad imprescindible para pensar palabras mientras el tiempo pasa no es compatible con la angustia de un rehén de su equipo informático, expuesto a piratas tan voraces como los mafiosos a quienes paga por su protección, obligado a crear a la intemperie, sin ningún cómplice ni el abrigo de un editor al que llamar en los malos momentos, y abocado, con suerte, a convertirse en un profesional de la conferencia, de los talleres de escritura que absorberán la mayor parte de su tiempo, porque los profesionales no pueden improvisar, ni repetirse. Y esto, si acaso, respecto a la novela. Los géneros menos comerciales, como la poesía o el ensayo, no darán ni para policías. Y nadie estará interesado en digitalizarlos.

La literatura se irá volviendo más pequeña, más estrecha. Cada vez habrá menos libros distintos donde escoger, y todo el mundo leerá lo que lee todo el mundo. La escritura lenta, ambiciosa, exigente, se convertirá en una hazaña de ociosidad que, como en la Edad Media, sólo estará al alcance de los ricos, que no necesitan trabajar para vivir. Ese será el progreso social que habremos conquistado. Y todo por un objeto que cuesta menos que un cartón de Ducados.

Los libros no son, desde luego, imprescindibles para la vida. Pero quizá los que claman indiscriminadamente contra la industria editorial en general, y los derechos de autor en particular, deberían dedicar unos minutos a pensar en todo esto y comprobar si de verdad saben lo que están haciendo.
El País, España

domingo, 18 de septiembre de 2011

JUAN BOSCH Y SU TEORÍA DE LOS CUENTOS

Diez apuntes de Juan Bosch para escribir cuentos

Apuntes sobre el arte de escribir cuentos
Por Juan Bosch

1 Comenzar bien un cuento y llevarlo hacia su final sin una digresión, sin una debilidad, sin un desvío: he ahí, en pocas palabras, el núcleo de la técnica del cuento. Quien sepa hacer eso tiene el oficio de cuentista, conoce la techné del género. El oficio es la parte formal de la tarea, pero quien no domine ese lado formal no llegará a ser buen cuentista. Sólo el que lo domine podrá transformar el cuento, mejorarlo con una nueva modalidad, iluminarlo con el toque de su personalidad creadora.
2 La primera tarea que el cuentista debe imponerse es la de aprender a distinguir con precisión cuál hecho puede ser tema de un cuento. Habiendo dado con un hecho, debe saber aislarlo, limpiarlo de apariencias hasta dejarlo libre de todo cuanto no sea expresión legítima de su sustancia; estudiarlo con minuciosidad y responsabilidad, pues cuando el cuentista tiene ante sí un hecho en su ser más auténtico, se halla frente a un verdadero tema. El hecho es el tema, y en el cuento no hay lugar sino para un tema.
3 El cuento debe iniciarse con el protagonista en acción, física o psicológica, pero en acción; el principio no debe hallarse a mucha distancia del meollo mismo del cuento, a fin de evitar que el lector se canse.
4 Una sola frase, aun siendo de tres palabras, que no esté lógica y entrañablemente justificada por ese destino manchará el cuento y le quitará esplendor y fuerza. Kipling refiere que para él era más importante lo que tachaba que lo que dejaba; Quiroga afirma que un cuento es una flecha disparada hacia un blanco, y ya se sabe que la flecha que se desvía no llega al blanco.
5 Cuando el cuentista esconde el hecho a la atención del lector, lo va sustrayendo frase a frase de la visión de quien lo lee, pero lo mantiene presente en el fondo de la narración y no lo muestra sino sorpresivamente en las cinco o seis palabras finales del cuento, ha construido el cuento según la mejor tradición del género.
6 Si bien el cuentista tiene que tomar un hecho y aislarlo de sus apariencias para construir sobre él su obra, no basta para el caso un hecho cualquiera; debe ser un hecho humano o que conmueva a los hombres, y debe tener categoría universal. De esa especie de hechos está hecho el mundo; están llenos los días y las horas, y adonde quiera que el cuentista vuelva los ojos hallará hechos que son buenos temas.
7 Los personajes de una novela pueden dedicar diez minutos a hablar de un cuadro que no tiene función en la trama de la novela; en un cuento no debe mencionarse siquiera un cuadro si él no es parte importante en el curso de la acción.
8 Cada cuento es un universo en sí mismo, que demanda el don creador en quien lo realiza. El escritor de cuentos es un artista; y para el artista (sea cuentista, novelista, poeta, escultor, pintor, músico) las reglas son leyes misteriosas, escritas para él por un senado sagrado que nadie conoce; y esas leyes son ineludibles. La primera ley es la ley de la afluencia constante. La segunda ley es la de que el cuentista debe usar sólo las palabras indispensables para expresar acción.
9 El cuento es breve porque se halla limitado a relatar un hecho y nada más que uno. El cuento puede ser largo, y hasta muy largo, si se mantiene como relato de un solo hecho. No importa que un cuento esté escrito en cuarenta páginas, en sesenta, en ciento diez; siempre conservará sus características si es el relato de un solo acontecimiento, así como no las tendrá si se dedica a relatar más de uno, aunque lo haga en una sola página.
10 En la naturaleza activa del cuento reside su poder de atracción, que alcanza a todos los hombres de todas las razas en todos los tiempos.

jueves, 8 de abril de 2010

LECCIONES SOBRE EL ESCRIBIR

«Ritmo, respiración, penitencia... ¿Para quién? ¿Para mí? No, sin duda: para el lector. Se escribe pensando en un lector. Así como el pintor pinta pensando en el que mira el cuadro. Da una pincelada y luego se aleja dos o tres pasos para estudiar el efecto: es decir, mira el cuadro como tendría que mirarlo, con la iluminacion adecuada, el espectador que lo admire cuando esté colgado en la pared. Cuando la obra está terminada, se establece un diálogo entre ese texto y todos los otros textos escritos antes (del que está excluido el autor). Mientras la obra se está haciendo, el diálogo es doble. Está el diálogo entre ese texto y todos los otros textos escritos antes (solo se hacen libros sobre otros libros y en torno a otros libros), y está el diálogo entre el autor y su lector modelo.


Puede suceder que el autor escriba pensando en determinado público empírico, como hacían los fundadores de la novela moderna, Richardson, Fielding o Defoe, que escribían para los comerciantes y sus esposas; pero también Joyce escribe para el público cuando piensa en un lector ideal presa de un insomnio ideal. En ambos casos –ya se crea que se habla a un público que está allí, al otro lado de la puerta, con el dinero en la mano, o bien se decida escribir para un lector que aún no existe– escribir es construir, a través del texto, el propio modelo de lector.

¿Qué significa pensar en un lector capaz de superar el escollo penitencial de las cien primeras páginas? Significa exactamente escribir cien páginas con el objeto de construir un lector idóneo para las siguientes.»

Humberto Eco, de Apostillas al Nombre de la Rosa

Escritosdemiuniverso

Este blog es como ese universo que construyo día a día, con mis escritos y con los escritos de los demás para que nos enriquezcamos unos a otros. Siéntanse libres de publicar y comentar. Les ruego, sin embargo que lo hagan con el respeto y la cultura que distingue a un buen lector y escritor natural.



“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído…”
Jorge Luis Borges



Escritura

Escritura
esa pluma que todos hubiéramos querido tener entre nuestros dedos