domingo, 10 de marzo de 2013

ASESINOS AD HONOREM


ASESINOS AD HONOREM
Sólo dos personas estaban  serias y calladas en la tribuna. Sabían que el verdadero espectáculo no iba a ser, como decía el cartel, la presentación de una plataforma política conservadora más. Mientras los demás entonaban pulidos e inofensivos cánticos partidarios, el menor masticaba un chicle ansioso y ya viejo, manteniendo la mirada fija en la entrada al pequeño estadio. El otro, algunos años mayor y con experiencia en estas misiones, sostenía con su mano derecha, ya preparada, el arma con la que iba a asesinar al candidato.
El tiempo se alargaba para ellos mientras los gritos y cornetas pretendían convertir el asunto en una fiesta. Vestidos con elegante sencillez de marca para no llamar la atención, de vez en cuando lanzaban un grito mentiroso que los escondía un poco más.
El candidato entró rodeado de sus guardaespaldas saludando con los brazos en alto. Subió a la tribuna a pocos metros de ellos, y mientras recibía un ramo de flores de las Damas de Beneficencia, quedó sin protección por un momento. Era la ocasión. Mientras el más joven se ponía adelante para disimular y cubrir, el otro extrajo la pistola y apuntando con pericia, disparó un solo tiro que dio en la zona del corazón. Ya estaba hecho. No importaba nada más. Habían cumplido el contrato. Ahora, sólo restaba aprovechar el revuelo, esconderse entre la gente, escapar y recoger el dinero.
El ardor vengativo de la multitud no se los permitió: habían matado al futuro salvador de la patria; como animales feroces se lanzaron sobre el dúo pagado nadie sabía por quién. No interesaba. En apenas diez minutos cientos de personas acaudaladas, sobrias y cultas, destrozaron con salvajismo y a puntapiés, golpes de puño y navajazos suizos, a los dos delincuentes.
Incomprensiblemente, no solicitaron pago alguno por lo hecho.


miércoles, 27 de febrero de 2013

TRAS LA MÁSCARA


TRAS LA MÁSCARA
            De repente esa imagen me resulta extraña. Círculos verde claro como los de ciertos dibujos animados japoneses. Sin las pestañas postizas impresionan como cuadros futuristas, incomprensibles, enmarcados por unos finos arcos dibujados con lápiz negro que no acusan movimiento alguno. Viejas persianas, ahora abiertas con desmesura, sorprendidas. Nunca antes las vi llorando y ahora desprenden gotas densas, pegajosas y negras.
            Sobre el mentón distingo un rojo corazón de rouge, menos ancho que el dedo meñique, ahora manchado de negro y deformado. No sonríe, en cambio percibo el pavor. A simple vista, nadie puede saber si tras esa forma ridícula hay humedades o un vacío interminable y seco. Esa grieta cerrada se abre y estalla en monosílabos agudos tratando de ahuyentar el miedo.
            Arriba, y en esa imagen que dolorosamente se va transformando de a poco, un apéndice inmenso y carnoso con dos agujeros, de los que sobresalen descuidadamente unos finos pelos aún ardiendo de clorhidrato.           
            Dos óvalos heridos de plata 900 sobresalen a los lados de una forma casi calva sobre la que hace instantes descansaba una peluca pelirroja.
            El resto, blanco pálido, talcoso.
            Esa cara en dos dimensiones, hace apenas unos minutos la de un travesti, va a desaparecer en el momento en el que yo, mujer atrapada en cuerpo masculino, apague la luz del baño y deje de mirarme en el espejo.

ILUSIONES

ILUSIONES

Tímido jinete
cabalgo en el lomo
de mundos improbables

Dormida arremeto
venciendo molinos
sueño que madrugo
y que soy canario
trino alimentado
de alpiste y de nombre

Cada amanecer
huesos en ovillo
creo que despierta
desordeno redes
de mundos ajenos

Como hipnotizada
me pienso mujer
madre compañera

Personajes ilusos
componen mi vida

Conciencia tramposa

Durmiente constante
reestrenando eclipses
en cada jornada

Soy tan sólo máscaras

Cuando me recuerdo
sé que nada hago
 y todo sucede




viernes, 22 de febrero de 2013

EL POETA JUAN RAMÓN GIMÉNEZ


Por Juan Ramón Jiménez
YO NO SOY YO
Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.
En Segunda antología poética 1898 - 1918
Espasa Calpe

sábado, 16 de febrero de 2013

LO QUE SE DICE CEBANDO MATE



CÓDIGOS
Le sirvió un mate dulce y espumoso. El gaucho Méndez no dijo nada y miró pa’arriba, como desentendiéndose. Sabía, como buen pampeano sureño el significado que tenía: la Rosario estaba muerta de amor por él y le era fiel. Pero el corazón del hombre pertenecía a otra desde ya no sabía cuándo. Mateó él y se quedó oteando las nubes negras que corrían hacia ellos como zaino desbocado. Dijo: —se viene la lluvia—, y le alcanzó el mate frío. La paisana supo que la rechazaba.
—Ahora déme un amargo y váyase pa’dentro; no se me vaya a mojar ni de arriba ni de abajo… Yo ya me voy pa’l rancho; se está haciendo tarde y su hermano no llega.
La paisana no era tonta y pa’rematar la conversación, le dio un mate vacío, (con yerba pero sin agua) dándole a entender que daba por terminada la relación amorosa -que en verdad nunca había empezado-.

sábado, 9 de febrero de 2013

¿VIERON QUÉ DIFICIL ES ESCRIBIR CON FRASES HECHAS Y LUGARES COMUNES?


LA GOTA QUE REBALSÓ EL VASO
¡Ya estoy harto! Soy bueno pero si me buscan puedo perder los estribos. En cambio mi hermano tiene más paciencia que un santo. Se aguanta cualquier cosa. Los que no nos conocen dicen que somos como dos gotas de agua. Pero yo soy duro como piedra, no ando con rodeos y tengo una salud de hierro. En casa me llaman el Diablo. Algunos andan por ahí diciendo que me falta un tornillo. Él, el Santo, en cambio, habla por los codos, a tontas y a locas, se muere de risa de todo pero también llora como una Magdalena, el debilucho.
Estaba lloviendo a cántaros y como no nos dejaban salir a la calle, nos quedamos con los del cole en la pieza, como sardinas en lata. También, éramos ocho. Cuando paró le pedimos permiso a papá para ir a jugar al patio. ¿Y qué hizo? Nos mandó a freír churros. Que si no lo obedecíamos nos iba a poner el culo como un tomate; tiene la mano muy larga y yo no sé por qué pero siempre anda con un humor de perros. Yo puse cara de poker, pero la verdad es que se me hizo un nudo en la garganta: no me gusta quedar como un pelota frente a mis amigos. Mi hermano parecía no tener vela en este entierro,  y siguió contando los mismos chistes verdes de siempre para romper el hielo que se había formado con los gritos del viejo. Estaba diciendo salvamos el pellejo justo cuando entró la abuela a la pieza.
Aunque es más vieja que Matusalén, dijo: ¡Borrón y cuenta nueva, hijo! Hay que tener mucha paciencia con los chicos. El viejo, que es su hijo, puede ser cualquier cosa, pero con la madre se pone como un flan. Ella siempre tiene la sartén por el mango, no sé cómo hace. Y empezó a comernos a besos, y yo secándome la cara porque la sentía mojada y no me gusta; sé que lo hace porque es un pedazo de pan por eso lo aguanto. Además venía con una torta de frutillas y crema para chuparse los dedos. A los chicos se les hacía la boca agua.
La cosa fue así: nos llevó a todos al patio, no vio lo mojado que estaba y se cayó. Gritaba y lloraba todo junto. Yo la escuché decir que arrastra su enfermedad del reuma como una cruz.  Me asusté. Mi hermano también. Fuimos como un tiro a buscar a papá, y la levantó. Menos mal que la abuela tiene más vidas que un gato que si no, estábamos fritos: el viejo que no anda con rodeos, seguro que nos colgaba el sambenito, y la salida al patio nos iba a costar un ojo de la cara: penitencia por dos o tres semanas y prohibido jugar a la pelota después del cole.
Mi hermano que se hace el angelito pero no tiene un pelo de tonto salió diciendo que él se comprometía a cuidar a la abuela hasta que dejara de dolerle. Santas pascuas. Todo resultó bien  al fin y al cabo, pero me sentí como agua de otro pozo; yo, que siempre doy la nota,  tengo que ir con pies de plomo desde ese día. A mi viejo nadie le saca de la cabeza que la abuela se cayó ¿por culpa de quién? Del Diablo 

jueves, 7 de febrero de 2013

SIGO CON LOS APORTES INESTIMABLES DE LAURA

Narrativa tradicional:

Tiempo: Es cronológico. Se especifican las horas, los días de la semana, los meses, los años, la continuidad de las estaciones. El desarrollo del argumento es básicamente lineal.

Espacio: El narrador crea el espacio antes de elaborar la trama. Las descripciones son minuciosas. Nada queda por conocerse. Predomina el espacio abierto.

Principio. El narrador motiva el tema que va a desarrollar. Prepara y ordena desde las primeras palabras los hilos de la trama.

Final: Es cerrado porque todo se ha dicho ya. No se puede deducir ni agregar nada. Es una obra concluida.


Narrativa actual:

Tiempo: Se quiebra el tiempo cronológico. El pasado se alterna con el presente y con el futuro. Avances y retrocesos van creando una especie de caos argumental.

Espacio: El personaje vive el ambiente que lo rodea desde su interioridad. El espacio nace de él. Las descripciones son parcas, imprecisas, predomina el espacio cerrado.

Principio: La obra casi siempre comienza in media res, es decir en la mitad de la acción, cuando ya han ocurrido algunos hechos.

Final: Es abierto ya que carece un final concreto. Habrá tantos finales cuantos lectores la lean. La historia se va escribiendo continuamente.

martes, 5 de febrero de 2013

NARRATIVA TRADICIONAL Y ACTUAL: un aporte muy útil de Laura, compañera del Taller-Palabras

Narrativa Tradicional:

Narrador : Omnisciente, es decir, asume el papel de un Dios que lo sabe todo. Es pintor fiel de la realidad que lo rodea.

Lector: es observador pasivo de los sucesos narrados. Simple receptor. No tiene libertad para sobrepasar los límites precisos que le presenta el narrador.

Trama: Se narra un acontecimiento en que la introducción, nudo y desenlace temático de la historia están claramente definidos. El orden de los capítulos conforman una estructura lineal y cronológica de los acontecimientos.

Personaje: Sabemos todo acerca de él: nombre, apellido, ascendencia, costumbres, trabajo, relaciones. Lo conocemos moral y físicamente. Actúa impulsado por el narrador. Es descrito de afuera hacia adentro. Por lo general son personajes estereotipados, es decir que más o menos todos reaccionan de igual manera ante una misma circunstancia.


Narrativa actual

Narrador: Es limitado tanto como testigo o como protagonista. No lo sabe todo sino solo lo que (como pasaría con un ser humano de verdad) desde su perspectiva ve, siente, escucha y piensa. Presenta la realidad que le ha tocado vivir y una ruptura con esa realidad que pasa por la subjetividad de cada personaje. 
La historia no se termina con la última página sino que la historia propone una reflexión sobre el o los temas presentados.

Lector: Su participación durante la lectura de la obra es vital, completa. Es lector, autor, personaje y crítico. Tiene libertad para re-crear el mundo narrado de acuerdo a sus propias vivencias (interpretarlo y no darlo por hecho). Es parte del juego. Es un lector preparado, como parte de un todo, para entender, para decodificar la obra.

Trama: Introducción nudo y desenlace deben ser descubiertos y ordenados a la manera de un rompecabezas. Su estructura se asemeja un zigzag.

Personaje: Sabemos poco acerca de él, a veces ni siquiera su nombre ya que lo más importante es su retrato moral y psicológico que aparece fragmentado y por lo tanto, como lectores, debemos reconstruir. Se conduce mediante acciones y pensamientos que lo van mostrando de adentro hacia fuera

MANOS RAÍCES


MANOS RAÍCES
            Manos que se hacían raíces. Al penetrar y socavar la tierra inviolada  decidían sembrar futuros. Marcaban diez senderos para el origen vegetal y dejaban, sin delito alguno, sus huellas dactilares. Manos verdes que los demás veían sarmentosas. De ellas todo brotaba. Las manos de esa abuela campesina eran raíces esmeralda del alimento cotidiano. Si rebusco en el oscuro suelo terroso, percibo los surcos -latentes aún- y al dejar los míos, encuentro mi propia identidad. Mis raíces son esas manos.

sábado, 26 de enero de 2013

NO HAY CASO, AUNQUE NO NOS GUSTE HABRÁ QUE ACTUALIZARSE DE A POCO


EL VELORIO


EL VELORIO
            “Si hacen bochinche no hay más velorio”. Eso fue lo que dijo mi abu María cuando entró en el living, esa noche. Estábamos los seis saltando sobre las sillas, el  sillón, algunos sobre la mesa ratona. Mamá nos había comprado bonetes, serpentinas y silbatos.
            Todo era realmente un lío bárbaro y no había forma de pararnos. Lo peor fue que ensuciamos la alfombra nueva con gaseosas y mostaza de los panchos.
            Yo nunca había estado en un velorio y era muy divertido.
            Pero nos sentíamos muy contentos: por fin habíamos logrado atrapar con la red a la rata que andaba por  los techos, y de un golpe en la cabeza, la dejé “seca”. Me decían Héroe. Preparamos una caja de cartón toda forrada, y de la cola, la metimos ahí. Entonces hicimos una reunión, a la que mamá llamó Velorio.
            Salió todo perfecto.
            Ahora tengo treinta años: nunca me voy a olvidar de mi primer asesinato ni de mi primer velorio, cuando era un mocoso de siete años.

lunes, 21 de enero de 2013

LO MATARON POR UN VIDRIO ROTO


 “LO MATARON POR UN VIDRIO ROTO”
                Comodoro Rivadavia, CHUBUT, 5 de enero de 2013. Un joven de 21 años, Cristian A. murió después de recibir 25 puñaladas por parte de un agresor que lo acusó de haberle roto el vidrio de su auto e insultarlo, en el barrio Máximo Abásolo de esta ciudad. El agresor de 25 años de edad, Marcelo V. circulaba en el vehículo Renault Clio junto a su novia, Betty C., cuando un grupo violentó el auto nuevo. El joven abandonó el coche y enfrentó a los agresores con un cuchillo. Pero tomó represalia sobre uno de ellos en particular, de 21 años, quien recibió 25 puñaladas ante la mirada atónita de sus amigos que, frente al ensañamiento, no se atrevieron a intervenir.
               
                Cristian conoce a Betty un sábado de Bersuit. Se imagina entre sus piernas y se alimenta de ese sueño hasta el sábado siguiente. Betty no sueña. Planea los próximos besos como un general su batalla. Pero no es una estrategia vacía de emoción. Cada vez que piensa en Cristian tiembla y los suspiros recorren su garganta hasta lastimarla. No está dispuesta a perderlo. Este sábado se atrapan con brazos y lenguas.
Mientras, Marcelo está en la Capital por negocios. Betty y él son novios desde hace dos años. Todo tranquilo, suaves proyectos de convivencia sin sed ni heridas. Entre ellos las palabras son tibias y nunca se plantean alcanzar el sol, sino una linda casita, un buen pasar, hijos.
Marcelo regresa con un coche nuevo y antes de poder mostrárselo a su novia, le llegan voces susurradas con malicia. Betty no es capaz de traicionarme se dice, y da por finalizado el tema, por eso en el encuentro no percibe ni las palabras atrapadas ni los gestos reprimidos de ella. La invita a cenar al nuevo restaurante del Pasaje Corintos, dispuesto a fijar una fecha de casamiento. Compra los anillos. Pasa una noche feliz sin darse cuenta de que Betty transita por un largo momento de nubosidad variable en sus afectos. Decide que le entregará las alianzas a medianoche, junto al lago del Parque.
Cristian  y sus amigos toman cerveza en la puerta del boliche La Guarida, de Corintos y Vega. Los hechos se desencadenan así: Marcelo dobla en esa esquina sin aminorar la marcha. Uno del grupo que está en la calle hace malabarismos con tres botellas. Ve de reojo el coche.  Con brillante torpeza, una da en la ventanilla del conductor. El vidrio se astilla. Marcelo frena en seco. Sale del auto con una inexplicable arma blanca. Aunque los otros se abalanzan sobre él para frenarlo, el destino parece guiarle la mano: dedica los 25 movimientos de atrás hacia adelante en el estómago, el corazón y el hígado -uno por cada uno de sus años- exclusivamente a Cristian, ante una Betty hecha piedra y pánico.

El joven señalado por los testigos como el autor del crimen permanece detenido en la seccional 6° de la policía de esta ciudad. Alega que no soportó que desconocidos violentaran su coche nuevo. Se lo juzgará por homicidio en segundo grado con ensañamiento y alevosía.

sábado, 19 de enero de 2013

CHICHIPÍO


CHICHIPÍO
            Se decía de él que tenía pajaritos en la cabeza, por ser suaves. Otros murmuraban que le faltaba un tornillo (pero en realidad era una cerradura). Todos conocían la historia de Chichipío, el loco lindo del barrio, que se la pasaba contando fábulas increíbles: que era el segundo hijo no reconocido de la Virgen María; que había conseguido el brevet para aviones de combate en la II Guerra Mundial (a pesar de que tendría unos cuarenta años); que había sido secuestrado por alienígenas, y después de muchas pruebas dentro del OVNI, le habían insertado un chip con forma de llave … y esas cosas.
            Lo cierto es que al Chichi, vagabundo por propia voluntad, que vestía una gastada túnica de arpillera, se lo veía siempre seguido por dos picaflores descoloridos a los que llamaba Chi y Pío, e intentando trepar a los cables de la electricidad.
            Los chicos de la cuadra acostumbrábamos arrojarle piedras hasta que las madres nos corrían con escobas llamándonos irrespetuosos porque era un santo.
            El Chichi comía lo que encontraba en los botes de basura o lo que esas piadosas madres le guardaban del día anterior. Después, subía a un árbol cualquiera y miraba hacia el cielo durante horas, como esperando.
            Pasaron los años. Pero el Chichi no cambiaba. Una tarde me acerqué a él en la plaza: le llevaba una marmita con pollo cortado y papas. Le pedí que bajara de la rama para comer conmigo. Con su sonrisa me indicó que no era peligroso, que no le tuviera miedo. Al deslizarse, acompañado por los pajaritos,  se rasgó un poco la vieja túnica y me dijo que su madre María, se iba a enfurecer. Lo calmé: la virgen no se iba a molestar.
            Me contó las historias que ya conocía y dijo que le gustaría irse en la nave espacial de nuevo: allí nadie le tiró nunca piedras. No pude menos que sonreír, incrédulo.
            Terminó su comida y mirándome fijamente señaló:
—Ellos me necesitan. ¡Ayúdeme! Precisan la llave para abrir la puerta del OVNI. Están encerrados desde hace muchos años; nadie me ayuda. ¡Yo no puedo sacarla porque se desvanece! Está cosida en la manga de mi túnica.

Muy suavemente, como si fuera un cirujano, arranqué un pedazo de tela  Y ahí estaba la llave que nadie daba por cierta. Se la di.

No cabía en mi asombro; estaba paralizado.
 —Gracias. Gracias. Usted es un buen hombre.
Recordé todas las veces que lo había apedreado sin razón y sonrojé.
Mientras, Chichipío dejó el banco de plaza donde estábamos y, seguido por los pájaros, salió corriendo hasta perderse de vista. Una luz muy fuerte y blanca me encandiló por un momento.
Sonreí.

jueves, 10 de enero de 2013

EL AÑO QUE VIENE (FANTÁSTICO ESCRITO DE ZAIPER)


Zaiper de Cruzagramas
Feliz año que viene

El año que viene llega con un montón de ventajas respecto del año pasado: Es nuevo. No está usado. Tiene todos los días de estreno. Sin vicios. Lleno de tiempo para llenar. En el año que viene vas a poder hacer todo lo que no hiciste en éste que termina. Y mucho más también. Y si no te gusta como queda el año que viene (cosa que te vas a enterar recién dentro de trescientossesentaycinco días a contar desde el primero de enero), tendrás tiempo de cambiarlo al año siguiente. O durante el mismo año. Y siempre quedará la posibilidad de mirar hacia atrás y decir cosas como: todo año pasado fue mejor. Porque los años tienen esa flexibilidad que se adapta al cuerpo. Son ergonómicos y aérodinámicos. Térmicos y acondicionados. Elásticos y biodegradables. Así que preparate. Ya llega: año que viene, en todas sus fragancias y sabores. El que gustes. El que quieras para vos. Porque, además, año que viene, es
único. Inevitable. Irrepetible. Aprovechalo.

Escritosdemiuniverso

Este blog es como ese universo que construyo día a día, con mis escritos y con los escritos de los demás para que nos enriquezcamos unos a otros. Siéntanse libres de publicar y comentar. Les ruego, sin embargo que lo hagan con el respeto y la cultura que distingue a un buen lector y escritor natural.



“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído…”
Jorge Luis Borges



Escritura

Escritura
esa pluma que todos hubiéramos querido tener entre nuestros dedos