lunes, 21 de enero de 2013

LO MATARON POR UN VIDRIO ROTO


 “LO MATARON POR UN VIDRIO ROTO”
                Comodoro Rivadavia, CHUBUT, 5 de enero de 2013. Un joven de 21 años, Cristian A. murió después de recibir 25 puñaladas por parte de un agresor que lo acusó de haberle roto el vidrio de su auto e insultarlo, en el barrio Máximo Abásolo de esta ciudad. El agresor de 25 años de edad, Marcelo V. circulaba en el vehículo Renault Clio junto a su novia, Betty C., cuando un grupo violentó el auto nuevo. El joven abandonó el coche y enfrentó a los agresores con un cuchillo. Pero tomó represalia sobre uno de ellos en particular, de 21 años, quien recibió 25 puñaladas ante la mirada atónita de sus amigos que, frente al ensañamiento, no se atrevieron a intervenir.
               
                Cristian conoce a Betty un sábado de Bersuit. Se imagina entre sus piernas y se alimenta de ese sueño hasta el sábado siguiente. Betty no sueña. Planea los próximos besos como un general su batalla. Pero no es una estrategia vacía de emoción. Cada vez que piensa en Cristian tiembla y los suspiros recorren su garganta hasta lastimarla. No está dispuesta a perderlo. Este sábado se atrapan con brazos y lenguas.
Mientras, Marcelo está en la Capital por negocios. Betty y él son novios desde hace dos años. Todo tranquilo, suaves proyectos de convivencia sin sed ni heridas. Entre ellos las palabras son tibias y nunca se plantean alcanzar el sol, sino una linda casita, un buen pasar, hijos.
Marcelo regresa con un coche nuevo y antes de poder mostrárselo a su novia, le llegan voces susurradas con malicia. Betty no es capaz de traicionarme se dice, y da por finalizado el tema, por eso en el encuentro no percibe ni las palabras atrapadas ni los gestos reprimidos de ella. La invita a cenar al nuevo restaurante del Pasaje Corintos, dispuesto a fijar una fecha de casamiento. Compra los anillos. Pasa una noche feliz sin darse cuenta de que Betty transita por un largo momento de nubosidad variable en sus afectos. Decide que le entregará las alianzas a medianoche, junto al lago del Parque.
Cristian  y sus amigos toman cerveza en la puerta del boliche La Guarida, de Corintos y Vega. Los hechos se desencadenan así: Marcelo dobla en esa esquina sin aminorar la marcha. Uno del grupo que está en la calle hace malabarismos con tres botellas. Ve de reojo el coche.  Con brillante torpeza, una da en la ventanilla del conductor. El vidrio se astilla. Marcelo frena en seco. Sale del auto con una inexplicable arma blanca. Aunque los otros se abalanzan sobre él para frenarlo, el destino parece guiarle la mano: dedica los 25 movimientos de atrás hacia adelante en el estómago, el corazón y el hígado -uno por cada uno de sus años- exclusivamente a Cristian, ante una Betty hecha piedra y pánico.

El joven señalado por los testigos como el autor del crimen permanece detenido en la seccional 6° de la policía de esta ciudad. Alega que no soportó que desconocidos violentaran su coche nuevo. Se lo juzgará por homicidio en segundo grado con ensañamiento y alevosía.

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