domingo, 17 de noviembre de 2013

FOTO DE ARCHIVO

       Norma me pasó la última foto. Hacía dos horas que me estaba torturando con sus recuerdos de viajes y de fiestas familiares. No nos veíamos desde la secundaria y dio por sentado que debía ponerme al día con su historia personal. Ya me había tocado el turno y lo usé rápidamente; sinteticé mi vida en nueve acciones: estudié, me casé, me recibí, tuve un hijo, me divorcié, me casé, me divorcié, viaje, me casé, enviudé. Así, sin emoción, sin confidencias. ¿Qué más debía decirle a una mujer prácticamente desconocida con la que había compartido cinco años de mi adolescencia y luego, el silencio?
         No me había entusiasmado el encuentro casual ni la invitación a tomar un café en su casa; pero tenía una tarde vacía y algo melancólica, y me pareció que con intentar no perdía nada.
           Creo que lo único que me llamó la atención en su relato fue que había adoptado mellizos japoneses. Lo demás…obviable.
         A esta altura, en mí todo era simulación: recibía las imágenes en papel autómata, mis ojos hacían un movimiento de derecha a izquierda sin ver nada, y la mano apoyaba las fotos sobre una pila que ya tambaleaba. Me preocupaba que se cayeran al suelo y tuviera que ayudar a recogerlas. Coloqué la anteúltima con mucho cuidado.
            La última. Suspiré aliviada y por cortesía la observé con más detenimiento.    
        Mi pie izquierdo ya se había puesto en marcha virtual y tenía bocetado el saludo de despedida: ¡Qué alegría que nos encontramos! ¿Dale que nos reunimos otra vez el año que viene?
         Pero esa última instantánea esclavizó mi voluntad. Todo había sido “fríamente calculado”. La última foto: Martita y yo en el baile de fin de curso, abrazadas; ese beso en la boca a ojos abiertos que capturó Norma, y yo sorprendida en el primer pecado. Mi mirada descubrió todo un archivo la memoria. Y mientras mis ojos de hoy y de entonces se cruzaban, mi anfitriona, sarcástica, actualizaba la censura por no haber sido ella la elegida.
                      

PARA PENSAR CON FRANCISCO CONCEPCIÓN

La tiranía de los escritores

escritores, egoista, soñador,
¿Qué pretenden 
los escritores de los lectores?
Son muchos los calificativos que han recibido y siguen recibiendo los escritores. Mi mujer los define, con guasa, como seres solitarios, de carácter agrio, fumadores con ceniceros llenos de colillas, sentados tras una máquina de escribir antigua y escribiendo habitualmente en un escenario/ambiente muy barroco y recargado. Y aunque se cabree conmigo por la revelación: un poco vagos. Repito que es una fotografía irónica que hace ella y juntos nos reímos. Pero es muy cierto que es una imagen muy estereotipada y extendida de los escritores.

Yo trato de decirle que escribir es un trabajo duro. Que cuando yo escribo llego a sudar, a cabrearme, a excitarme sexualmente y hasta odiar y querer a los personajes. Y que escribir no es un acto tan agradable como parece. Que realmente agota. Conozco a pocas personas que puedan escribir más de tres horas seguidas.

Los escritores son (somos) unos tiranos y unos egoístas

1.- Canivalizan el tiempo (la vida) de los lectores.
¿Cómo te sientes cuando alguien te pide que le regales dos o tres días de tu vida? Pues eso es lo que pretenden los escritores. Que le dediques al menos 15/20 horas de tu vida a tiempo completo, que es la media que tardamos en

leer un libro. Pero ese tiempo que le regalamos a un escritor leyendo su libro, no es un tiempo barato, es un tiempo exclusivo. No puedes hacer otra cosa simultáneamente. Ni conducir, ni caminar, ni ver la Tv, ni hacer otro trabajo, ni escuchar a tu pareja... Exclusividad. Pocas acciones nos requieren de tal manera como el leer un libro.

2.- Que paguemos por su libro.
El escritor pretende que paguemos por su libro. Algo evidente. El precio medio del libro de papel en España es de 20 euros. Digo esto pues ya resulta muy fácil piratearlo. Y algunos lectores son incluso capaces de decírtelo, que lo van a bajar.

3.- Aceptar sus condiciones de juego y que seamos cómplices.
El lector tiene que acatar las condiciones que propone el escritor. Si el autor dice que un personaje vuela, debemos aceptar su propuesta. Es lo que sucede si leemos supermán. Debemos ser condescendientes con el ofrecimiento que nos hace, de lo contrario nos salimos del mundo, de la historia, del escenario... que nos propone y dejamos de creernos lo que nos relata. Nos pide descaradamente que seamos su cómplice.

4.- Crítica y transmisores.
Un autor lo que pretende es que el lector disfrute con la lectura de su novela y por lo tanto que posteriormente la critique positivamente, que se convierta en transmisor de sus excelencias. Actualmente cualquier lector dispone de un altavoz (Twitter, Facebook, foros, blogs...) para encumbrar un libro o tirarlo por los suelos. Esto algunos autores lo tienen muy claro.


Resumiendo:

Creo que los escritores, en ocasiones, no somos conscientes de lo mucho que le pedimos a los lectores. Y algunos abusan cuando escriben uno de esos ladrillos de novecientas páginas.

Por cierto, ¿sabes cual es el libro más largo del mundo?

Yo solo he reseñado algunos puntos por los que pienso que los escritores pueden “tiranizar” a sus lectores. Pero seguro que a ti se te ocurren más. Compártelo.

Los lectores (yo también lo soy) tampoco somos unos angelitos. También exigimos a los autores y somos unos tiranos. Pero de ello hablaré en otra entrada.

lunes, 11 de noviembre de 2013

CONMEMORANDO

Carlos Fuentes.jpg
Carlos Fuentes Macías (Panamá, 11 de noviembre de 1928-México, D. F., 15 de mayode 20121 2 ) fue un escritor, intelectual ydiplomático mexicano, uno de los autores más destacados de su país y de las letras hispanoamericanas, autor de novelas como La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Aura y Terra Nostra y ensayos como La nueva novela hispanoamericana, El espejo enterrado, Geografía de la novela y La gran novela latinoamericana, entre otros.
Recibió, entre otros, el Premio Rómulo Gallegos en 1977, el Cervantes en 1987, elPríncipe de Asturias de las Letras en 1994, la Condecoración de Gran Oficial de la Orden de la Legión de Honor de Francia en 2003 y en 2009 la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua en agosto de 20014 y Doctor honoris causa por varias universidades entre ellas HarvardCambridge yNacional de México.
El conjunto de su obra narrativa, que denominó "La edad del tiempo", está atravesado por una reflexión constante sobre la historia y la políticade su país, sus orígenes, su cultura, el complejo mosaico que conforma la sociedad mexicana y los problemas que afectan al país. No obstante, Fuentes también incurrió en obras de tono fantástico (AuraInstinto de Inez,Inquieta compañia, etc.) en las que el elemento social está más diluido o directamente ausente.

sábado, 9 de noviembre de 2013

UNA MARAVILLA DE EDGARDO EPHERRA

EL QUE CALLA      


          - Qué tipo joven -dijo el viejito de

gorro


          - Qué tipo viejo -dijo el muchacho

 de lentes
.
           
En el medio, el del cajón parecía sonreír.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

LA CAMA

LA CAMA
Cama, hamaca, ama, amo, lamo, lama, dama, doma, loma, loca, poca, toca, toco, loco, lobo, lomo, pomo, pozo, coso, cosa, cola, sola, solo.
Solas, solos, la cama anida ensueños pasajeros, virtudes sostenidas, pecados perdonados y esperanzas casi perdidas.
Gritos disonantes, palabrotas impensables, posturas innovadoras que quieren inventar un mundo infinitamente descubierto.
Heno, paja, algodón, lana, plumas, y cosquillas, sostienen la ilusión de una pasajera eternidad.
Sangre, dolor y goce, primera mirada a la pequeña muerte. Buscada o rechazada es mito de unión que no iguala nunca la muerte definitiva del yo en el verdadero encuentro.


sábado, 26 de octubre de 2013

Una crítica literaria

La Disconforme (un libro inexistente aunque atractivo)
La disconformidad (Oposición, desunión, desacuerdo en los dictámenes o en las voluntades.RAE) es el tema en cuestión de esta novela de la escritora Medea Roja, recientemente fallecida. Es una obra evidentemente autobiográfica, cuya protagonista es una tal Risa Alegre, (en adelante RA) y que se editara por primera vez en 1976, cuando la autora ya tenía 56 años de edad. Ese sentimiento, que la mantenía en constante rebeldía con el mundo, motorizó su existencia durante noventa años; era tan fuerte en ella como puede haberlo sido el optimismo, la ilusión, el positivismo, la utopía, en un idealista. Sin embargo, RA se oponía y se rebelaba ante todo sin proponer nada.
Cualquiera sabe que los momentos felices son los más deseados aunque los más cortos. Risa-Medea tenía tanto material en sus crónicas de viajes acerca de todo lo que consideraba malo, incorrecto, destruible, decadente, ruinoso en el planeta, que era una línea negativa sin solución de continuidad, sin resuello, sin un punto y aparte.
Una novela de protesta individual, de desaliento y de escepticismo.
El corazón de este libro es lo que el lector deberá tomar como tarea a desentrañar. El enigma que plantea Medea Roja resulta ser una simple pregunta: ¿Se puede saber qué la hizo vivir hasta los noventa años, no pegarse un tiro y morir apaciblemente durante dormía?



viernes, 11 de octubre de 2013

EL NOBEL DE LITERATURA 2013 PARA UNA CUENTISTA

Mujeres ganadoras del Nóbel de Literatura

ESTOCOLMO.- La canadiense Alice Munro es la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2013, anunció esta mañana la Real Academia Sueca en Estocolmo, que la calificó como la "maestra de los cuentos cortos contemporáneos".
Munro, que nació el 10 de julio de 1931 en Ontario, es conocida por sus cuentos cortos centrados en las flaquezas de la condición humana, publicados en colecciones como ¿Quién te crees que eres? (1978), Las lunas de Júpiter (1982), Escapada (2004), La vista desde Castle Rock (2006) and Demasiada felicidad (2009).
Sus libros más reciente son Demasiada felicidad (2011) y Mi vida querida , publicado este año en la Argentina. Éste último está compuesto por catorce relatos, donde se mezclan la ficción y la autobiografía.
Es la primer vez, en 112 años, que la academia sueca premia a un autor que sólo escribe cuentos y es la décimo tercera vez en que una mujer obtiene el Premio Nobel en esta categoría.
"Munro es aclamada por su narración sutil, caracterizada por su claridad y el realismo psicológico. Algunos críticos la consideran la [Anton] Chekhov canadiense", señalaron desde la Academia en un comunicado.
Desde el organismo indicaron que "sus historias suelen estar ambientadas en pueblos pequeños, donde la lucha por una existencia social aceptable generalmente resulta en relaciones complicadas y conflictos morales, problemas que surgen de las diferencias generacionales y las ambiciones de vida contradictorias".


"Sus textos en general muestran eventos de todos los días pero al mismo tiempo decisivos, una suerte de epifanías que iluminan la historia que las rodea y dan lugar a la aparición de preguntas existenciales", dicen sobre la mujer, que desde hace años aparecía como una posible ganadora del Nobel.

UN ANIVERSARIO PARA TODOS LOS BUENOS LECTORES

"Rayuela", 50 Edición conmemorativa (Editorial Alfaguara) / Foto: Mildred Pérez

Medios de todo el mundo están hablando del 50 aniversario de "Rayuela", contranovela escrita por Julio Cortázar (1914-1984), publicada el 28 de junio de 1963, que se convirtió en un ícono de la literatura latinoamericana por su calidad y originalidad.
Para celebrar, según la página de la editorial Alfaguara, se lanzó al mercado una nueva edición que "llega a los lectores hoy, en su aniversario número 50, acompañada de un mapa del París de 'Rayuela' y de un apéndice donde Cortázar mismo cuenta la historia del libro que buscó el más allá de todas las fronteras".

lunes, 7 de octubre de 2013

SALDANDO CUENTAS

SALDANDO CUENTAS
            Al pasar, vi que ponías el agua sobre la hornalla prendida al máximo. Parada al lado de la cocina, en camisón, seguro que la mente se te disparó en recuerdos muy usados. No hubiera sido tu deseo, lo sé. Escuchaste la revolución de burbujas y, todavía allá por los treinta y pico, tus dedos encerraron con descuido las manijas ardientes; el dolor mandó al instinto y abriste las manos con la olla de fideos ya en el aire; todo se desplomó humeante sobre tu casi desnudez, mientras el recipiente rodaba por la cocina anunciando un infierno.
            No escuché ni un grito. Un estupor indiscutible debe haberte paralizado. ¿Cómo era eso de que cuando uno cocina sólo debe cocinar, y cuando recuerda sólo debe recordar? Un segundo de ausencia. Los que no te conocen, con simpleza, habrían dicho que fue una distracción. Yo sé que no.
            Te encontré tirada en el piso, temblando; cubrí con una manta tu cuerpo que ya escupía hilos de sangre, y llamé a emergencias. Mientras tanto, como pude, reconstruí mentalmente lo que había pasado. La ambulancia llegó -milagro- de inmediato.
            Ahora en el hospital, vendada como una momia, repleta de morfina hasta la inconsciencia y con un futuro improbable, percibo el movimiento de tus ojos bajo los párpados. Y sé que imaginás que al fin pagaste por haberte defendido. Tenías miedo, y un revólver, y yo me quedé sin padre, todo en un momento. Nunca te mostraste arrepentida. Me decías, eso sí, que mejor habría sido escapar.        
            Pero no había vuelta atrás.
            Ahora ni el pasado ni el presente existen.  A fuerza de compasión y de horas, mi resentimiento por lo hecho y por lo no hecho se diluye. Cada respiración me asegura que estoy viva. Por vos. La culpa prescribió con llagas. Te simulo al oído: “Elvira…soy Néstor…te perdono”.
            ¿Me habrás escuchado?
            Me acerco otra vez: “Mamá…soy Ana…te perdono y…gracias”.
            Sigo al lado de la cama, en esta habitación inútilmente aséptica, y por toda señal, percibo un lento suspiro de alivio que te lleva de viaje para siempre.


domingo, 22 de septiembre de 2013

CONSPIRACIÓN

CONSPIRACION 
A vos creo que te puedo contar. Te estuve observando ayer y hoy, y sos muy callado. ¿Me dejás?
Se sienta junto al otro en un banco de piedra.
No hace mucho que me siento así. Andaba muy bien con mis vecinos…bah, por lo menos iba a las reuniones del barrio y las fiestas escolares. Formamos un grupo muy unido. Nos conocimos casi al mismo tiempo cuando nos trasladaron de diferentes partes de la ciudad. Iban a ser derrumbadas para construir una terminal de ómnibus nueva y una autopista. Nos hicieron un barrio cerrado de chalets con jardín y todas las comodidades. Te aseguro que nunca habría podido tener la casa que tengo, sino hubiera sido por esas construcciones. Al menos en ese momento Así que estaba contento y era parte como de una gran familia.
Prende un cigarrillo y le ofrece el atado al otro. Marcelo se encoge de hombros y guarda el paquete.
Pero todo empezó a cambiar cuando me di cuenta de que habían pisoteado las plantas del jardín. Me dolió. Ahí todavía no me daba cuenta ni quién me estaba atacando así ni por qué. Después de eso no dije nada más. Pero iba a estar atento. No soy pesado ¿no? De verdad necesito contarle a alguien todo lo que pasó y vos me inspirás confianza, me parece.
Se acerca más al otro en el banco y comienza a hablarle en voz baja.
Primero fueron las plantas, después faltaron algunas corbatas. Una mañana, mientras desayunaba, vi que alguien me espiaba por la ventana pero no pude identificarlo. Cuando volvía de trabajar, varias veces sentí pasos detrás mío. Se detenían al mismo tiempo que yo. Marta no me creía. Marta es mi mujer, ¿sabés? No daba vueltas. Decía que todo era mi imaginación.  No la culpé en ese momento porque siempre había confiado en ella. Pero empecé a estar ansioso y no podía dormir. Escuchaba ruidos, voces al lado de la ventana. Temblaba todo el día y ya estaba empezando a tener miedo, te digo la verdad.
            Marcelo mira una y otra vez hacia atrás, asegurándose de que no haya nadie más alrededor. Se levanta.
Hace dos semanas en la oficina, alguien me borró toda la tarea contable en la computadora. Ahí supe que los datos que tenía en casa eran importantes.
Se agacha y le susurra:
Descubrieron que yo escondía algo fundamental para la raza humana. Imaginate que pasé los últimos cinco años dándole forma a esta investigación, para llevarla a las Naciones Unidas. Se habían enterado y querían ganarme de mano para evitar la denuncia, ¡estos hijos de puta!
Vuelve a sentarse.
Este lunes pasado no, el anterior, en la oficina,  noté que el café que repartía Sarita tenía un gusto extraño. Decidí no tomarlo más. Por las dudas, ¿viste? En realidad, a esa altura comía nada más que lo que yo mismo me  hacía. No sabía cuántos eran pero ya sospechaba que estaban conspirando contra mí. Empecé a tener muchísimo cuidado de ahí en adelante. El jueves pasado decidí no contarle más de esto a Marta porque ya no era confiable.
Saca de un bolsillo la foto de Marta y poniéndosela frente a los ojos, le dice:
¿Ves la cara de sospechosa que tiene? Como me seguían, tomé la decisión de cambiar cada día de recorrido para ir y volver de la oficina. Los iba a despistar. Además, y ésta fue la última resolución, iba a viajar armado. Por si acaso… ¿me entendés? No me iban a agarrar desprevenido. Al final puse en el saco una sevillana y en el pantalón, un spray de pimienta. No soy tan estúpido como para que la policía me lleve por  un revólver. Con eso alcanzaba. Lo creí, te digo sinceramente. El viernes pasado… ¿ya hace una semana? ellos me robaron las armas en el subte. Me sentí  impotente. Además ya no tenía dudas de que Marta era parte de todo: estaba siempre vigilando lo que hacía o dejaba de hacer para informarlo. Así que cuando llegué a casa ni la saludé.
Marcelo rompe la foto que tiene en la mano. Guarda los pedazos en un bolsillo del pijama.
Me escondí en el cuartito de atrás y no pensaba salir para cenar. No podía ni verle la cara. Era una traidora. Serían las diez de la noche cuando me secuestraron y me trajeron acá.
Se queda un rato pensativo.
Vos sabés que los que estamos en este lugar somos rehenes. Estoy seguro de que todos tienen, como yo, secretos peligrosos. Ni te voy a preguntar el tuyo. No quiero saberlo. Ni tampoco lo que los demás investigaron. En cuanto a este lugar, todo es una gran simulación: los pabellones, los comedores, los tipos  disfrazados de médicos. Con los electroshocks, las duchas frías y las pastillas, tarde o temprano los demás van a aflojar. Yo no. Soy fuerte. Y me da la impresión de que vos también. Además, ayer miércoles, mandé una carta denunciando todo. No hace falta que te diga más.

El otro, en su autismo, sigue callado.

viernes, 13 de septiembre de 2013

ARTE TRANSFORMATIVO


            Mi mano deslizaba el pincel sobre la cartulina con esmero y calma. Hacía días que imaginaba esa acuarela apacible, decidido a reproducir el desierto de Arizona. Lo había recorrido durante horas hacía seis meses, después de una corta estadía en casa de mi madre en Phoenix.
            Como amaba el naturalismo, quería ser tan fiel a la realidad como fuese posible: la extensa planicie marrón, los altos cactus verdes, las pequeñas lagartijas y sapos cornudos, el sol abrasador. Y el silencio. Ese silencio largo e implacable que permitía escuchar con claridad los propios pensamientos. El mismo que desde hacía muchos años había logrado que reinara en mi estudio, el sitio donde me escuchaba a mí mismo, me serenaba y plasmaba mis pasiones.
            Al comenzar a pintar apaciguaba mi espíritu atribulado por una relación matrimonial de quince años que se estaba rompiendo con rapidez.
            Cada trazo simbolizaba algo de mi vida: la tierra solitaria, el deseo de asentarme en armonía; los cactus, mis hijos creciendo con solidez; el calor del sol, un ferviente anhelo de afecto.
            Mi mujer y mis hijos empezaron a gritar como siempre, pero por alguna insondable razón esta vez no podía abstraerme. No alcanzaba a oír las palabras pero sí reconocer el habitual tono recriminador de ella y las voces tiernas de defensa del menor.
            El clima de desastre aumentaba.
            Un temblor violentó mi mano e hizo correr sin control los pinceles cuyas tintas fueron oscureciéndose con angustia y apresuramiento.
            —No hay caso –pensé- Este desierto ya no será el mismo que he visto.
            Golpes en la puerta, voces in crescendo.
            Mientras, mi mano reemplazaba el amarillo del cielo con el negro; el color arenoso despejado de la tierra, con un marrón tan oscuro que casi no se distinguía; los cactus verdes desaparecieron y unas largas líneas fragmentadas de color plateado surcaron el cuadro en el momento justo en que forzaron la puerta y mi mujer dijo:
            — ¡Tu hijo se está drogando!
            — ¡La culpa es tuya por insufrible! Quiero el divorcio, y ¡ya!

Dio un portazo. Miré la pintura y sentí que me gustaba. Era la representación en detalle de mi estado de ánimo. Pensé que cuando ella ya no estuviera, podría plasmar el desierto que recorrí.

viernes, 30 de agosto de 2013

30 DE AGOSTO

DÍA DE LOS DESAPARECIDOS
Desaparecidos: los muertos sin tumba, las tumbas sin nombre
y también:
   los bosques nativos
   las estrellas en las noches de las ciudades
   el aroma de las flores
   el sabor de las frutas
   las cartas escritas a mano
   los viejos cafés donde había tiempo para perder el tiempo
   el fútbol de la calle
   el derecho a caminar
   el derecho a respirar
   los empleos seguros
   las jubilaciones seguras
   las casas sin rejas
   las puertas sin cerradura
   el sentido comunitario
   y el sentido común

EDUARDO GALEANO

miércoles, 28 de agosto de 2013

EL 26 DE AGOSTO DE 1914 NACÍA UN GRANDE DE LAS LETRAS



APLASTAMIENTO DE LAS GOTAS
Yo no sé , mirá, es terrible como llueve, llueve todo el tiempo,afuera tupido y gris, aqui contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen PLAF y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, que hastío, ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae , todavía no se cae . Está prendida con todas las uñas no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga, ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup , ahi va, plaf, deshecha,nada, una viscosidad en el mármol. Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida,brotan en el marco y ahí mismo se tiran, me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose, y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. 
Tristes gotas,redondas inocentes gotas, adiós gotas. Adiós. 


jueves, 22 de agosto de 2013

PEQUEÑO POEMA

SUEÑO DE MUERTE

Desmesurado sueño

Flotando en el vacío
estremecido y ajeno
hacía más cercana
a la sin ojos.

Lejano horizonte
pavorosa imagen.

Sin angustia
buscaba mi vida
para alimentarse
y seguir la pesquisa.



lunes, 12 de agosto de 2013

QUIEN LEE BIEN, APRENDE A PENSAR BIEN

FRIEDRICH NIETZSCHE SOBRE LA FILOLOGÍA

“Este prólogo llega tarde, aunque no demasiado tarde; ¿qué más da, a fin de cuentas, cinco años que seis? Un libro y un problema como éstos no tienen prisa; además tanto mi libro como yo somos amigos de la lentitud. No en vano he sido filólogo, y tal vez lo siga siendo. La palabra “filólogo” designa a quien domina tanto el arte de leer con lentitud que acaba escribiendo también con lentitud. No escribir más que lo que pueda desesperar a quienes se apresuran, es algo a lo que no sólo me he acostumbrado, sino que me gusta, por un placer quizá no exento de malicia. La filología es un arte respetable, que exige a quienes la admiran que se mantengan al margen, que se tomen tiempo, que se vuelvan silenciosos y pausados; un arte de orfebrería, una pericia propia de un orfebre de la palabra, un arte que exige un trabajo sutil y delicado, en el que no se consigue nada si no se actúa con lentitud.
Por esto precisamente resulta hoy más necesaria que nunca: precisamente por esto nos seduce y encanta en esta época nuestra de trabajo, esto es, de precipitación que se consume con una prisa indecorosa por acabar pronto todo lo que emprende, incluyendo el leer un libro, ya sea antiguo o moderno.
El arte al que me estoy refiriendo no logra acabar fácilmente nada; enseña a leer bien, es decir, despacio, profundizando, movidos por intenciones profundas, con los sentidos bien abiertos, con unos ojos y unos dedos delicados. Pacientes amigos míos, este libro no aspira a otra cosa que a tener lectores y filólogos perfectos. ¡Aprended, pues, a leerme bien!
Alta Engadina, otoño de 1886.”
Friedrich Nietzsche, Aurora, M. E. Editores, Madrid, 1994, p. 32-33. “Prólogo”
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Escritosdemiuniverso

Este blog es como ese universo que construyo día a día, con mis escritos y con los escritos de los demás para que nos enriquezcamos unos a otros. Siéntanse libres de publicar y comentar. Les ruego, sin embargo que lo hagan con el respeto y la cultura que distingue a un buen lector y escritor natural.



“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído…”
Jorge Luis Borges



Escritura

Escritura
esa pluma que todos hubiéramos querido tener entre nuestros dedos