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“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído…”
Jorge Luis Borges



martes, 3 de mayo de 2016

MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

10 datos biográficos sobre Miguel de Cervantes que quizá no sabías

Aspectos de la vida del autor del ‘Quijote’ en los que no suelen reparar los libros, tales como la falta de retratos suyos o su problema de dicción.
cervantes
El pasado 23 de abril se cumplieron 400 años desde la muerte del gran Miguel de Cervantes (Alcalá de Henares, 1547-1616), autor de la novela más grande que vieron los tiempos: ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha’. Por ese motivo, en los últimos meses han proliferado todo tipo de obras dedicadas a su persona, desde ensayos literarios sobre sus obras hasta nuevas biografías, algunas de las cuales por cierto aportan hipótesis novedosas sobre su vida y su creación. No obstante, hay aspectos concretos de su trayectoria vital que no todo el mundo sabe, quizá porque determinados tópicos sobre su persona los han dejado en un segundo plano. Aquí contaremos diez de ellos.
  1. No murió el 23 de abril: aunque se ha establecido como “fecha oficial” de su fallecimiento el 23 de abril, Cervantes murió el 22, siendo enterrado -eso sí- al día siguiente. Su óbito se produjo en la casa donde vivía, situada entre las calles León y Francos, actual barrio madrileño de las Letras. Por cierto, el lugar de su tumba ha sido objeto de grandes polémicas hasta el año pasado, cuando -al parecer- un equipo de investigadores dirigidos por Francisco Echebarría dio con ella en el convento de las Trinitarias Descalzas. Y decimos “al parecer” por que ni siquiera los descubridores han mostrado total seguridad en su hallazgo.
  2. No contamos con retratos suyos: sabemos por el prólogo a sus ‘Novelas ejemplares’ que en su tiempo fue pintado por el sevillano Juan de Jáuregui pero este cuadro se ha perdido. ha habido numerosos intentos de encontrarlo e incluso algunos estudiosos dicen haberlo hecho. Pero la crítica cervantina no se pone de acuerdo en aceptar la autenticidad de tales retratos.
  3. Era tartamudo: el gran escritor tenía un defecto de dicción que le hacía tartamudear. Ello lo sabemos igualmente por él mismo, quien de nuevo en el citado prólogo de ese magnífico libro señala que, pese a que tiene ese problema, “no le impedirá decir verdades”.
  4. Fue recaudador de impuestos: este dato es más conocido. Cervantes trabajó durante un tiempo cobrando los tributos para la Corona, concretamente requisando el trigo destinado a surtir de provisiones a la Armada Invencible. Ello le supuso no pocos disgustos como el enfrentamiento con un cargo eclesiástico que lo excomulgó. Pero, sobre todo, provocó su ingreso en prisión acusado de vender ilegalmente parte de lo recogido.
  5. Su éxito literario fue póstumo: Cervantes nunca fue reconocido como buen escritor en vida. De hecho se esmeró por triunfar en el mundo del teatro como Lope de Vega y jamás lo consiguió. Ni siquiera la primera parte del ‘Quijote’, publicada en 1605, le dio el prestigio. Obtuvo buenas ventas y cierto éxito pero nadie observó en la obra las extraordinarias cualidades que realmente alberga. Innecesario es decir que fue pobre toda su vida.
  6. Shakespeare leyó y admiró el ‘Quijote’: quien fue, quizá, el otro gran genio de la Literatura Universal, William Shakespeare, además de compartir con Cervantes la fecha de fallecimiento, tuvo otra curiosa vinculación con éste: leyó el ‘Quijote’. Lo sabemos porque el bardo de Stratford-upon-Avon escribió una pieza teatral titulada ‘Historia de Cardenio’ y protagonizada por el personaje de ese nombre que aparece en la magna obra cervantina. No obstante, el texto shakespeariano se ha perdido.
  7. No era manco: si por tal entendemos la falta de todo o parte de un brazo, debemos señalar que Cervantes no lo era. Fue herido en la batalla de Lepanto –“la ocasión más grande que vieron los tiempos”, en sus palabras- pero el balazo en su mano izquierda fue tratado y, si bien quedó inútil de ella, no le fue amputada.
  8. Su familia se vio implicada en un asesinato: no fue el que citábamos anteriormente el único problema de Cervantes con la Justicia. Cuando vivía en Valladolid, fue herido en duelo junto a su casa el caballero de Santiago don Gaspar de Ezpeleta, quien moriría dos días más tarde. Todos los vecinos del inmueble incluidos los Cervantes fueron detenidos y encausados. Sin duda, el escritor no tuvo nada que ver en ello pero algunos estudiosos apuntan a que el finado había tenido relaciones con una de las familiares del novelista.
  9. Hay una errata en su epitafio: en 2015 se inauguró un monumento funerario en Madrid dedicado a Cervantes. En su base, se grabó un pasaje de su obra ‘Los trabajos de Persiles y Sigismunda’ (sic). El problema es que alguna lumbrera, al poner el título del libro, creyó corregir una errata y lo que hizo fue crearla: puso “Segismunda”.
  10. Un impostor se hizo pasar por él: en 1614, un año antes de la publicación de la segunda parte del ‘Quijote’ y de la muerte de Cervantes, llegó a las librerías un libro firmado por un tal Alonso Fernández de Avellaneda y titulado, precisamente, ‘Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha’. Evidentemente, era apócrifo pero la crítica todavía no se ha puesto de acuerdo en quién podría ser esa persona. Casi todos los estudiosos apuntan a un pseudónimo pero el problema está en saber quién se ocultaba tras él. Se ha apuntado a los hermanos Argensola, Jerónimo de Pasamonte, Pedro Liñán de Riaza o a Cristóbal Suárez de Figueroa. Incluso hay quien insinúa, que tras la obra, podría estar un mandato del mismísimo Lope de Vega.

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