Escritosdemiuniverso

Este blog es como ese universo que construyo día a día, con mis escritos y con los escritos de los demás para que nos enriquezcamos unos a otros. Siéntanse libres de publicar y comentar. Les ruego, sin embargo que lo hagan con el respeto y la cultura que distingue a un buen lector y escritor natural.



“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído…”
Jorge Luis Borges



lunes, 30 de junio de 2014

CONFIESO QUE HE NACIDO

NACÍ
Nací de pequeña, con ojos azorados ante el misterio que me rodeaba, y una lengua balbuceante huérfana de sentido. Nací esa vez y tantas otras, cada vez que el mundo me escupía.
Tras cada alumbramiento mi mirada ingenua se pasea por las cosas; ávida, no deja escapar la realidad: la desea, la lleva a la boca, la traga. Siempre fui una glotona de mundo, un vampiro de imágenes, sonidos y texturas.
Las manos de mi padre, olvidables, no acariciaban. Siempre me dañaban. Y miro las mías, que jamás han querido herir, e inexplicablemente me doy cuenta de que se les parecen: heredé las formas y obvié sus actitudes. Pienso que fue una buena elección involuntaria.
Mi madre no hablaba, cantaba. Ella sonreía y todo se iluminaba. Su voz se derramaba en zarzuelas, hasta que las manos de mi padre la callaban, tiranas. Tengo su voz pero nunca pudieron callarme.
Mi abuelo tenía los ojos llenos de navíos, esos en los que había dejado su tierra castellana para recalar donde finalmente yo iba a nacer. Sus ojos siempre en recuerdo, siempre en nostalgia, como su boca contadora de historias.
Hay sueños que nunca han sido ni serán; otros podrían, y algunos se han hecho realidad. La existencia tejida por tantos imposibles, resulta más rica que la que se ha concretado.
Por fin, después de años, me convertí en huérfana. No me parezco a nadie, soy absolutamente yo. Y tengo la dicha de crear mundos irreales que me dan sentido.
Estoy loca y lo sé. Y si no lo estuviera, moriría de mediocridad y dolor.



1 comentario:

Gracias por tu comentario. Lidia

Escritura

Escritura
esa pluma que todos hubiéramos querido tener entre nuestros dedos