Escritosdemiuniverso

Este blog es como ese universo que construyo día a día, con mis escritos y con los escritos de los demás para que nos enriquezcamos unos a otros. Siéntanse libres de publicar y comentar. Les ruego, sin embargo que lo hagan con el respeto y la cultura que distingue a un buen lector y escritor natural.



“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído…”
Jorge Luis Borges



miércoles, 21 de mayo de 2014

FALTA POCO, MUY POCO

Sí, falta muy poco para que vea la luz mi nuevo libro de cuentos. De a poco comentaré sobre el contenido,  la temática y demás detalles de la publicación. 
No ha sido fácil. Llevo ya un año escribiendo, corrigiendo, ordenando, registrando y todos los "ando" y "endo"que se les ocurra. Me produce mucha felicidad este arduo proceso. 

viernes, 16 de mayo de 2014

LOS GRITOS NOCTURNOS DE UN CIRIACO DORMIDO


Aquel niño que bajó de la torre sin haber tañido la campana estaba aterrorizado. Sus pesadillas, que hablaban del incendio de la iglesia, no solamente alimentaban su miedo: eran la sutil manera de expresar el encierro en una situación que no podía controlar.
Era Ciriaco el tímido. Era Ciriaco el obediente.
Todo fue cambiando de a poco entre los niños que concurrían al catecismo. El padre Luis decidió reunirse con ellos en la sacristía, de a uno, después de la misa. Aquellos más valientes le habían hecho saber que un clima de aprensión por lo que le sucedía a Ciriaco, se iba extendiendo entre sus pequeños feligreses y el cura había decidido a revertirlo. Debía cuidarlos. Eran sus pequeños tesoros.
Entre esas joyas infantiles Joaquín y Mateo sobresalían porque eran confidentes y ambos hijos de padres violentos y abusivos. Quizás por esto, los menos inocentes.
La noche los apañaba. Estaban hartos de ser llamados últimos a la sacristía. Sin embargo nunca entraban juntos. Estaban hartos de ser desnudados, tocados, acariciados, obligados a masturbar al bueno del padre Luis y a dejar el cuarto con una condescendiente caricia en sus cabellos.
La noche era su salvación y la de sus compañeros: desataron un incendio que destruyó la iglesia, con el piadoso del padre Luis durmiendo en su lecho.
Un canalla menos escudándose en la sotana.

El resto,  trabajo para los heroicos bomberos.

Escritura

Escritura
esa pluma que todos hubiéramos querido tener entre nuestros dedos