Escritosdemiuniverso

Este blog es como ese universo que construyo día a día, con mis escritos y con los escritos de los demás para que nos enriquezcamos unos a otros. Siéntanse libres de publicar y comentar. Les ruego, sin embargo que lo hagan con el respeto y la cultura que distingue a un buen lector y escritor natural.



“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído…”
Jorge Luis Borges



martes, 4 de marzo de 2014

POBRE BICHO RESPIRATORIO

BICHO RESPIRATORIO 
Les voy a contar una historia de total desubicación para un barrio donde todos se conocen.
La semana había pasado sin mayores altibajos. Yo, como de costumbre, paseaba por la calle buscando una buena hembra para el fin de semana. Esos días se hacen largos en soledad. Para todos los machos, creo yo. Las hembras son más ingeniosas para eso.           
Bueno, sigo: el domingo me fui a pasear, “acompañado”, a Caminito. Y la verdadera revuelta fue el lunes. Me acomodé al lado de Pepe, el verdulero. Es un buen tipo; bruto pero bueno. En la Feria de San Telmo tampoco es cuestión de pedir mucho cociente intelectual. Basta con que tengan lo que los demás van a buscar y listo.
José el pescadero estaba contándole a Mabel, la de los quesos, cómo había estado la fiesta de los diecisiete de Silvia (la del 3° C del edificio de la esquina). En eso, cosa de no creer, aparece la mentada, vestida de color naranja fosforescente, con un escote que le llegaba casi hasta el cinturón. Parecía un cartel luminoso. Me acerqué corriendo y ella me saludó con cariño, como siempre. Le quise decir que no le convenía meterse en la feria, que subiera a la vereda, pero ella parecía tan decidida…
Al bruto los ojos se le saltaban de las órbitas. El muy baboso la siguió durante unos metros, atontado. Y después, lo que me temía. Arremetió.
-¡Mamita! ¿Dónde te tenían escondida? ¡Pedazo de hembra! No te vayás a refalar con esos tacos y ¡si te refalás que sea para este win!
Vi clarito cuando le tocó el culo. Silvia reaccionó como un resorte.
-¡Desgraciado hijo de puta!
La cachetada y el grito fueron bombas a esa hora de bochinche en el barrio. Silencio sepulcral. Todos mirábamos asombrados la escena. A Silvia le pude leer el pensamiento de tanto que la conozco: ¡¿Cómo pudiste ser tan estúpida de venir para la Feria vestida así?! La vecina del 4° H del mismo edificio se acercó a Pepe, y solidaria con la chica le pegó otra bofetada mientras le decía que era un estúpido, que cómo no se había dado cuenta de que era la Silvia, que podía ser su hija, y esas cosas. Así son las hembras: en dos minutos el resto se unió a la vorágine boxística de la vieja, y Pepe, por estúpido, recibió los insultos y golpes que se merecía. Para mí que todas las broncas que guardaban desde años contra los maridos cayeron sobre Pepe, que seguro sentía lo mismo, porque gritaba:
-¡Basta! ¡Basta! ¿Qué lo que soy yo, un bicho respiratorio, soy?
Hasta yo, perro pulgoso pero eso sí, culto, sé que se dice chivo expiatorio. Pobre calentón ignorante…


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Escritura

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esa pluma que todos hubiéramos querido tener entre nuestros dedos