Escritosdemiuniverso

Este blog es como ese universo que construyo día a día, con mis escritos y con los escritos de los demás para que nos enriquezcamos unos a otros. Siéntanse libres de publicar y comentar. Les ruego, sin embargo que lo hagan con el respeto y la cultura que distingue a un buen lector y escritor natural.



“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído…”
Jorge Luis Borges



jueves, 23 de enero de 2014

DISFRACES

            Lo había comprado en el Paseo Alcorta. Cuando se lo mostró a Gaby, adujo un impulso irrefrenable. Se habían reído a carcajadas intercambiando imágenes y escenas probables cuando lo usara. Prometió que iba a contarle todos los pormenores, y que además se lo prestaría para su próximo encuentro íntimo. Volvió a Chivilcoy con su bolsita roja enmoñada. Hola, llegué esta tarde; todo bien, ¿Querés cenar mañana? Ocho y media. Bueno, el postre, esta vez, lo pongo yo.
            El día siguiente se hace larguísimo. Una semana en Buenos Aires le bastó para darse cuenta de que, muy a pesar suyo, lo extraña. Se conocen desde hace poco. Le gusta por sus pocas palabras, su sensibilidad.
            Carlos llega puntual, como de costumbre, el mejor vino en una mano y un ramo de fresias en la otra. Ella le dice dame esas cosas que las pongo en la mesa, quiero un abrazo, ¡te extrañé! Yo también, contesta él y la encierra contra su cuerpo alargando el beso. La cena transcurre entre sonrisas cómplices, dedos que se acarician, mucha comida sin tocar en el plato y la botella, vacía. Voy a poner música y bailamos ¿querés? No sé bailar, Ani. No importa, yo te llevo. Paz Martínez acerca sus cuerpos y en un minuto están en el dormitorio, por primera vez. Ella pide dos para arreglarse y en el baño se pone el conjunto de corpiño y medias leopardo. Se mira en el espejo. Bien, Ani. Eso, Ani. Parecés una puta, lo vas a matar.
            Cuando vuelve del baño, él está en la cama, sin el pantalón, sin el suéter, sin la camisa, con unos calzoncillos blancos a lunares rojos, medias-tres-cuartos marrones y musculosa. Ana queda paralizada. Se miran. Él se levanta, se viste. Ella lo acompaña a la puerta. Se dan un beso en la mejilla.
            Se va. Para siempre.



jueves, 16 de enero de 2014

SE NOS FUE UN GRANDE DE LA LITERATURA

AUTOR DE MÁS DE 30 LIBROS

A los 83 años, murió en México el poeta y escritor argentino Juan Gelman, muy justo ganador del Premio Cervantes. 

El poeta Juan Gelman, que a lo largo de su vida conjugó la prosa con la vocación revolucionaria y la búsqueda de justicia por sus hijos y nuera desaparecidos, murió este 
martes a los 83 años en México, lugar en el que residió los últimos 25 años de su vida.

miércoles, 15 de enero de 2014

ALGO DE BELLEZA SIN REBUSQUES DEL MAESTRO JUAN GELMAN

Viendo a la gente andar
Viendo a la gente andar, ponerse el traje,
el sombrero, la piel y la sonrisa,
comer sobre los platos dulcemente,
afanarse, correr, sufrir, dolerse,
todo por un poquito de paz y de alegría,
viendo a la gente, digo, no hay derecho
a castigarle el hueso y la esperanza,
a ensuciarle los cantos, a oscurecerle el día,
…………………………………………………………viendo, sí,
cómo la gente llora en los rincones
más oscuros del alma y sin embargo
sabe reír y sabe andar derecho,
viendo a la gente, bueno, viéndola
tener hijos y esperar y siempre
creer que van a mejorar las cosas
y viéndola pelear por sus riñones,
…………………………………………….digo gente,
qué hermoso andar contigo
a descubrir la fuente de lo nuevo,
a arrancar la felicidad,
a traer el fruto sobre el lomo, hablar
familiarmente con el tiempo y saber
que acabaremos y de una buena vez por ser dichosos,
qué hermoso, digo, gente, qué misterio
vivir tan castigado
………………………..y cantar y reír,
…………………………………………….¡qué asunto raro!

Por: Juan Gelman (Tomado de "Violín y otras cuestiones)
Alguito más en:     www.verbosa-mudez.blogspot.com.ar 

viernes, 10 de enero de 2014

OTRO EN EL QUE NO MUERE NADIE

ENSUEÑO
            Cuando despertó a la hora convenida, la cafetera soltó una bocanada de humo. Apareció la música escondida entre libros, y se escuchó el ruido de los faroles que se apagaban en la calle. De una flor de vidrio celeste hizo brotar el dulce de leche sobre las tostadas saltarinas. Mientras, los árboles iban pintando de verde el cielo. Cada vez que las partituras abiertas en el piano de la sala estiraban sus pétalos blancos, caían lágrimas de nostalgia. La cama escondió el hueco de placer y lo guardó hasta la noche salpicado de suspiros. Por la ventana abierta, la arena se colaba sin permiso. El calor y el amarillo pintaban poco a poco los ojos abiertos de las casas. Él, temeroso de un sueño, comenzó a silbar el desayuno y el sonido salió por la chimenea despierta. Todo era real.
Estaba enamorado.


Escritura

Escritura
esa pluma que todos hubiéramos querido tener entre nuestros dedos