Escritosdemiuniverso

Este blog es como ese universo que construyo día a día, con mis escritos y con los escritos de los demás para que nos enriquezcamos unos a otros. Siéntanse libres de publicar y comentar. Les ruego, sin embargo que lo hagan con el respeto y la cultura que distingue a un buen lector y escritor natural.



“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído…”
Jorge Luis Borges



viernes, 20 de mayo de 2011

AGUJEROS


Agujeros

            El cenicero rebalsa de puchos anónimos. Falta media hora para que lo atienda el doctor y el vicio descontrolado marca el tamaño de su nerviosismo. Repentinamente se acuerda de Cintia, hace veintipico de años que dejaron de verse. Justo en este momento el doctor lo llama, se levanta y deja la revista sobre la mesa. Descubre que desea escapar del consultorio y tocar el timbre de esa casa, a sólo dos cuadras, que había visitado día tras día para conversar, escuchar discos en el Winco, tomar mate, hasta conseguir que fuera su novia.
            Mientras huele el hueso de su diente tratado por el torno se pregunta por qué algunas cosas pasan tan pronto, mira las pupilas del doctor y conjetura sobre cómo seguirá la vida al terminar su día de dentista. Como si nada, después de hacer un buche y con los labios aún dormidos por la anestesia lanza un: “¿qué hace doc cuando sale de acá?” Un misil corazón a corazón. Tocado y hundido cae en su propia duda; todo lo que tiene como certeza es ese día hasta las 19 horas, con el último paciente. Su primer impulso es hacer caso omiso a la pregunta, pedirle que abra más la boca y trate de no hablar para no entorpecer el trabajo. Pero después boceta un “no sé, veré qué me voy a hacer de cenar, usted sabe que todo no se puede prever”.
            Se enjuaga de nuevo y le vuelve Cintia, los compañeros  y el exilio. Después de lo que parecieron siglos regresó invadido de canas y remordimientos. ¿Estará todavía en la misma casa? El pensamiento se escapa en palabras, le pregunta a ese hombre de chaqueta blanca y éste, aún con el torno en la mano, confundido y extrañado, le devuelve una frase con signo de interrogación: “¿Cintia Arévalo, de este barrio?” El torno le parece de pronto una ametralladora. Fija la vista en la lámpara y el tiempo parece detenérsele. Hace un ruido intentando  contestarle –sí- y se le llenan los ojos de lágrimas. (Ahora viene la amalgama). Mientras la prepara y forma el color exacto como buen profesional que es, el dentista ve de reojo la mirada vidriosa de un hombre: comprende el dolor de la soledad y el recuerdo. Mide su propia congoja y, alargando como chicle su compasión, larga un lento --“Nos separamos hace dos meses, no hay hijos. Por si le interesa, tiene el camino libre, mantenga la boca apretada para sacar la huella, que pronto terminamos”. Estas palabras salen entrecortadas de la garganta de ese hombre, pero no derrama penas.
            Pasaron cuarenta minutos. El trabajo, concluido. Un apretón de manos sella la despedida y, antes de cerrar la puerta del consultorio repite al dentista: “Es cierto, todo no se puede prever”.

Lidia B. Castro Hernando y gustavo ortiz





viernes, 13 de mayo de 2011

FESTIVAL AZABACHE EN MAR DEL PLATA

En estas playas se gestó el mito del "Loco de la ruta", un supuesto asesino serial que estrangulaba y descuartizaba prostitutas. Aquí trascendió, entre disparos y cabarets, la figura de "Pepita la Pistolera". Y fue la escenografía en la que Carlos Monzón saltó sin escalas de los títulos de la sección Deportes a las páginas reservadas a los crímenes.
Todo ocurrió en esta ciudad, la misma donde el género policial y la novela negra estrenarán hoy su gran encuentro, con el inicio del 1er. Festival Azabache.
Amantes y seguidores de este sendero de la literatura tendrán durante el fin de semana una amplia oferta que incluirá charlas y presentaciones de libros a cargo de destacados escritores, muestras de fotografías y de video que recuerdan los casos policiales más recordados y estremecedores, junto con talleres a cargo de guionistas de cine y televisión y dibujantes de cómics.
El festival, que surgió como un sueño a principios de 2010 y se convirtió en una oportunidad con el apoyo del gobierno municipal, fue ideado por Carlos Balmaceda, Fernando del Río y Javier Chiabrando, autores locales que incursionan en el género y consideraban que Mar del Plata sería el lugar ideal para un encuentro de ese tipo.
"La trayectoria de los autores que han confirmado su asistencia demuestra que estamos ante un encuentro de excelente nivel y que llegó para quedarse", cuenta Balmaceda, que con su novela La plegaria del vidente ganó, en 2003, el primer premio de la Semana Negra de Gijón, el encuentro más importante y tradicional del género.
La apertura oficial será hoy, a las 11, en Plaza del Agua, epicentro del grueso de las actividades. Siempre con entrada gratuita para todas las propuestas, se presentará la muestra Casos de novela, se proyectarán videos y, por la tarde, mesas redondas con -entre otros- Hugo Burel, Gustavo Nielsen, Mariano Valerio, Guillermo Martínez, Vicente Battista y Lucio Yudicello. Parte apenas de las figuras invitadas, entre las que se destacan Juan Sasturain, el mexicano Fritz Glockner Corte, Guillermo Orsi, Javier Sinay y Pablo De Santis.
Esta tarde, en La Bodeguita, habrá una muestra fotográfica de casos policiales, y en el teatro Colón se proyectarán los films La cruz del Sur y La sangre brota . Mañana se presentará un concurso de relatos policiales abierto a estudiantes secundarios. Los mejores textos serán premiados e incluidos en un futuro libro antológico, se anticipó.
Habrá charlas con investigadores de casos criminales. Entre los convocados se encuentra el fiscal general del Departamento Judicial Mar del Plata, Fabián Fernández Garello.


miércoles, 11 de mayo de 2011

A LOS 88 AÑOS MURIO LA ESCRITORA ALICIA JURADO

A los 88 años, murió la escritora y académica Alicia Jurado
OTRA GRANDÍSIMA QUE SE NOS FUE
Doctora en ciencias naturales por la UBA, activa participante del legendario Grupo Sur, miembro de la Academia Argentina de Letras -desde 1980, cuando ocupó el sillón "Juan Bautista Alberdi" y sucedió así a su gran amiga Victoria Ocampo-, traductora, colaboradora de los más importantes diarios de la Argentina, Alicia Jurado -había nacido en 1922 y falleció anteayer a los 88 años- perteneció por derecho propio a esa brillante generación de escritores argentinos que constituyeron el núcleo principal y generador constante de obras de calidad de la literatura argentina del siglo XX, del cual Jorge Luis Borges es el ejemplo máximo.
No es fácil resumir una trayectoria larga y tan rica, por la variedad de ámbitos de la cultura que le interesaron y de los que participó, además de haber sido una viajera incansable, de lo cual también dejó testimonio en sus escritos.
Aunque empezó a publicar a los 30 años (su primer artículo, "La mujer argentina ante la libertad", fue una colaboración que apareció en este diario, cuando Eduardo Mallea era el director del Suplemento Literario), su obra fue abundante y abarcó varios géneros. En ella hay novelas, como La cárcel y los hierros (1961, Faja de Honor de la SADE), En soledad vivía (1967, Primer Premio Municipal de la ciudad de Buenos Aires), El cuarto mandamiento (1974) o Los hechiceros de la tribu (1980); los libros de cuentos Leguas de polvo y sueño (1965) o Los rostros del engaño (1968); ensayos, como el magistral Genio y figura de Jorge Luis Borges (para la colección de Eudeba, 1964 y 1981, y uno de los más importantes textos biográficos sobre el escritor), Vida y obra de W. H. Hudson (1971, Segundo Premio Nacional Juan Bautista Alberdi y Primer Premio Municipal de Ensayo), El escocés errante. R. B. Cunninghame Graham (1978, Primer Premio Nacional de Ensayo y Crítica Literaria), o ¿Qué es el budismo? (1991, en el que colaboró con Jorge Luis Borges), y sus tres libros de memorias - Descubrimiento del mundo, 1922-1952 (1989), El mundo de la palabra, 1952-1972 (1990) y Las despedidas, 1972-1992 (1992)-, prácticamente sus últimos textos, con los cuales dio testimonio, de una manera muy personal y con pasajes de un profundo lirismo, de su mundo y del mundo que conoció, en el cual algunos de sus amigos más queridos eran escritores: Borges, Victoria Ocampo, Olga Orozco, Oliverio Girondo, Bioy Casares, con los cuales compartió gustos, aficiones y también posiciones políticas.
La joven graduada en Ciencias Naturales supo muy pronto que su verdadero camino era la escritura y a ella le dedicó su vida. Pero su actividad no se limitó a escribir, también participó activamente de otros aspectos de la vida literaria: en 1959-1960 fue secretaria de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); en 1975, presidió el Centro Argentino del PEN Club Internacional, como vicepresidenta, y, ese mismo año, recibió el Premio Alberdi-Sarmiento, instituido por el diario La Prensa y discernido por el Instituto Popular de Conferencias, y en 1986 formó parte del Fondo Nacional de las Artes.
Con la misma pasión con que se comprometió con el oficio de escribir, defendió la democracia en su patria, la Argentina, cuando consideró que estaba en riesgo, durante la primera y segunda presidencia de Juan Domingo Perón, y dio fe siempre de su espíritu republicano en colaboraciones periodísticas y apariciones públicas, porque -decía- entre los deberes del escritor y del periodista hay obligaciones inmediatas; por ejemplo, explicarle a la población "la historia verdadera de aquellos ídolos en que no sólo los pies fueron de barro" y porque "la gran tragedia argentina es el olvido" y, algo peor que eso, "la modificación del pasado".

 

jueves, 5 de mayo de 2011

TRIBUNAL DE LA LEGUA

TRIBUNAL DE LA LEGUA
            Sogel, Zerva y Gertrude parecían buenas, pero en realidad eran tontas. Aún más, tenían esa estupidez maligna propia de la adolescencia, deseosa de ser y no poder, cansada de no ser más y persistir. Copiaban de sus madres los prejuicios y de sus padres, los vicios. Se decían amigas pero de a dos eran crueles verdugos de la ausente. Por eso trataban de no separarse nunca. Habían tomado la costumbre de hablar a mitad del camino, alejadas del pueblo, intercambiando chismes seguramente falsos sobre cuanta mujer viviera sola. Esto les tomaba dos horas de cada rutinario día de sus vidas. Cuando no quedaba más qué comentar ese día, sacaban las pipas y los odres de cerveza, y descontroladas, simulaban imitar a las que habían criticado, cuando en realidad daban rienda suelta, como caballos desbocados, a sus más ocultas y naturales tendencias.

Escritura

Escritura
esa pluma que todos hubiéramos querido tener entre nuestros dedos