Escritosdemiuniverso

Este blog es como ese universo que construyo día a día, con mis escritos y con los escritos de los demás para que nos enriquezcamos unos a otros. Siéntanse libres de publicar y comentar. Les ruego, sin embargo que lo hagan con el respeto y la cultura que distingue a un buen lector y escritor natural.



“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído…”
Jorge Luis Borges



jueves, 20 de agosto de 2009

JUANITO SIN PLUMAS

El cartel sobre la avenida dice: “Las plumas son sometidas a un tratamiento antialérgico que permite lograr edredones hipoalergénicos para ser disfrutados por todos y durante todo el año porque el duvet mantiene nuestra temperatura corporal”.
Juanito sentado sobre el mármol de carrara gris y frío, con su pantalón zurcido, no entiende de edredones ni de duvet ni de tratamientos antialérgicos. Sus zapatillas rotas conocen el paso entre los coches detenidos por el semáforo de Figueroa Alcorta y Pueyrredón, y sus manos sucias, las espinas de las rosas que vende a dos pesos. Mientras cuenta las monedas que hizo, cinco palomas se acercan cautelosas. Él sabe que no debe moverse si las quiere mirar un rato.
Algún culposo le había dado un billete de cinco y subió con rapidez la ventanilla como con miedo al contagio. Juanito se compró un alfajor y subió las escalinatas de la Facultad de Derecho. Fue un día agotador y de saldo pobre. Le pareció que nadie tenía una novia o una madre o siquiera un enfermo a quien regalarle una flor.
Juanito les tira a las palomas, pedacitos de su alfajor recién abierto. Ellas se le arriman más. Y continúa regalándoles el único alimento de su día laboral. Le gustaría ser ave pero le asusta la idea de convertirse en comida sobre un plato. Mientras tanto, ellas consumen hasta las últimas miguitas de lo que él ni siquiera probó.
Una se le acerca confianzuda y se para sobre su pelo duro. Él repentinamente, se siente estatua. Su corazón late rápido como un tren y cree que está soñando.
“Para gozar de algunos placeres no es necesario estar siempre despierto”, dicen las últimas palabras del cartel sobre la avenida.
Juanito estornuda y las cinco palomas vuelan asustadas. Juanito cree que es culpa suya y llora. Lo que él no sabe es que ellas aún no habían sido sometidas al tratamiento hipoalérgico dinamarqués.
El sueño resultó cortito. No comió pero una paloma le acarició la cabeza. Por hoy, está hecho.

Escritura

Escritura
esa pluma que todos hubiéramos querido tener entre nuestros dedos