Escritosdemiuniverso

Este blog es como ese universo que construyo día a día, con mis escritos y con los escritos de los demás para que nos enriquezcamos unos a otros. Siéntanse libres de publicar y comentar. Les ruego, sin embargo que lo hagan con el respeto y la cultura que distingue a un buen lector y escritor natural.



“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído…”
Jorge Luis Borges



miércoles, 30 de diciembre de 2009

Para todos los que accedan a mi blog


FELIZ AÑO 2010 para todos los que respiramos y vivimos entre palabras.!!!!!! Lidia

ABRIENDO EL FOCO

ABRIENDO EL FOCO
--Marcela… ¡no encuentro la agenda! Estaba acá sobre el televisor y ahora no está. En esta casa debe haber un poltergeist… ¿Puede ser que cada vez que necesito algo no lo encuentro donde lo había dejado? --¡Calmate un poco! Vení tomate un café que ya despaché a los chicos al colegio. --Sí, para vos todo se arregla con un café…a ver…decime cómo era el programa para hoy, si podés…y del fin de semana, hasta que encuentre la agenda. --Hoy los tuyos van con la mamá y yo me quedo con los míos y los nuestros. El domingo nos quedamos con los míos y los tuyos, y los nuestros se van con los abuelos… --Vos sos una computadora y yo un tipo simple y normal…A ver si entendí bien. ¿Los míos se van hoy? Me parece que yo tenía otra cosa en la maldita agenda. --Sí, lo arreglamos así con Elvira porque el sábado no podía. Tiene que llevar a los hijos de su marido a un cumpleaños. Pero la semana que viene me aseguró que todo vuelve a la rutina de siempre. --¡Ché, te olvidaste que la semana que viene nos vamos al campo los dos solos!… ¡Vos y yo! --No me olvidé. Sencillamente no va a poder ser…El benemérito padre de mis hijos planeó unas mini vacaciones de Semana Santa antes que nosotros. Nos ganó de mano…y encima… ¡no te pongas como loco! tenemos que cuidarle los tres chicos. --¿Qué? --¿No estás contento, mi amor? Vos siempre soñaste con una familia numerosa. El domingo de Pascua seremos nosotros dos más los cuatro tuyos, más los tres míos, más los dos nuestros, más los tres de Esteban. Sin contar que seguro caen tus viejos y los míos…Respirá hondo y anotá todo para no hacer descalabros.

Marcela se viste para ir a la oficina, mientras Daniel toma su café y lee los titulares del diario. Afuera, empieza el movimiento cotidiano en el barrio: los comerciantes abren las persianas de los negocios. Algunos vecinos se cruzan mientras pasean a los perros, su única familia. Daniel lee: “Un bebé es abandonado en el baño de un hospital.” “Los Tribunales están atestados de parejas que esperan que se dicte sentencia de divorcio y régimen de visitas.” “Las Damas de Beneficencia dan el desayuno a decenas de huérfanos.” “En el país, la deserción escolar aumenta un 5%: los padres prefieren mandar a sus hijos menores a trabajar.” “La tasa de matrimonios disminuye un 40% por año.” “En el centro de la ciudad, los sin techo acomodan sus pocas pertenencias en carritos de supermercado dejando paso a los que entran por donde ellos se cobijaron durante la noche. (foto)” “En Europa, la familia tipo tiene sólo un hijo.” “En China, el gobierno premia monetariamente a las parejas que deciden no tener hijos. “La inflación mundial aumenta la brecha entre ricos con pocos hijos y pobres con familia numerosa.” “La UNESCO alerta sobre la disminución de alimentos en los países del tercer mundo. La deficiencia nutricional ha bajado el índice promedio de cociente intelectual en niños menores de diez años.” Daniel apoya el diario.

--Decime… ¿en que luna de Valencia estábamos cuando nos conocimos?

sábado, 19 de septiembre de 2009

GEOMETRÍAS

GEOMETRÍAS
Mi corazón quebrado como un paralelogramo, no hacía sino chorrear geometrías frías. Los teoremas mentales se habían desplazado al centro del pecho y era fácil para mí demostrar con un A-B-C cualquier cosa. Desde que Silvia murió me había convertido en un sofista. Cualquier cosa podía ser verdadera porque en el fondo, cualquier cosa podía ser falsa. Al fin y al cabo todo era ilusión.
Desde el día en que conocí a Mai me di cuenta de que las caricias de su mano en mi pecho redondeaban de a poco las aristas y los ángulos de mi geometría interna y la sangre encontraba un hueco suave y cálido por donde fluir. Como por arte de magia, su voz y su mirada fueron transformándome en un hombre de fe, hasta alcanzar certezas inconmovibles, y ninguna duda.
Devine un hegeliano furibundo al que Mai, la dulce, no pudo soportar.

jueves, 20 de agosto de 2009

JUANITO SIN PLUMAS

El cartel sobre la avenida dice: “Las plumas son sometidas a un tratamiento antialérgico que permite lograr edredones hipoalergénicos para ser disfrutados por todos y durante todo el año porque el duvet mantiene nuestra temperatura corporal”.
Juanito sentado sobre el mármol de carrara gris y frío, con su pantalón zurcido, no entiende de edredones ni de duvet ni de tratamientos antialérgicos. Sus zapatillas rotas conocen el paso entre los coches detenidos por el semáforo de Figueroa Alcorta y Pueyrredón, y sus manos sucias, las espinas de las rosas que vende a dos pesos. Mientras cuenta las monedas que hizo, cinco palomas se acercan cautelosas. Él sabe que no debe moverse si las quiere mirar un rato.
Algún culposo le había dado un billete de cinco y subió con rapidez la ventanilla como con miedo al contagio. Juanito se compró un alfajor y subió las escalinatas de la Facultad de Derecho. Fue un día agotador y de saldo pobre. Le pareció que nadie tenía una novia o una madre o siquiera un enfermo a quien regalarle una flor.
Juanito les tira a las palomas, pedacitos de su alfajor recién abierto. Ellas se le arriman más. Y continúa regalándoles el único alimento de su día laboral. Le gustaría ser ave pero le asusta la idea de convertirse en comida sobre un plato. Mientras tanto, ellas consumen hasta las últimas miguitas de lo que él ni siquiera probó.
Una se le acerca confianzuda y se para sobre su pelo duro. Él repentinamente, se siente estatua. Su corazón late rápido como un tren y cree que está soñando.
“Para gozar de algunos placeres no es necesario estar siempre despierto”, dicen las últimas palabras del cartel sobre la avenida.
Juanito estornuda y las cinco palomas vuelan asustadas. Juanito cree que es culpa suya y llora. Lo que él no sabe es que ellas aún no habían sido sometidas al tratamiento hipoalérgico dinamarqués.
El sueño resultó cortito. No comió pero una paloma le acarició la cabeza. Por hoy, está hecho.

Escritura

Escritura
esa pluma que todos hubiéramos querido tener entre nuestros dedos